Sembrar y segar: tomando las decisiones correctas

La vida está llena de decisiones. Todo lo que siembras también segarás – ¡por eso decídete a elegir la vida!

Escrito por William Kennedy
Sembrar y segar: tomando las decisiones correctas

“Segarás lo que siembras” es una expresión conocida, pero también es un principio bíblico.

Dios le dijo a Moisés: “Os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.” Deuteronomio 30:19. 

La vida está llena de decisiones. En Proverbios está escrito: “Examina la senda de tus pies y … aparta tu pie del mal.” Proverbios 4: 26-27. Tenemos que pensar bien en nuestras elecciones y en las consecuencias de nuestras decisiones, ya que nos pueden conducir a corrupción o a vida eterna. 

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” Gálatas 6:7-8. 

Tú escoges en el momento de tentación 

Todo en la vida sucede exactamente conforme a lo que está escrito en la Palabra de Dios, no hay excepciones; es una ley de la vida que nos afecta a todos, ya sean creyentes o no creyentes. Segarás lo que siembras. Toda la corrupción en el mundo viene a causa de la concupiscencia. (2 Pedro 1: 4) Santiago pregunta: “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?” Santiago 4: 1. 

Todo pecado comienza en los pensamientos. Cuando una tentación en forma de pensamiento viene y estoy de acuerdo con ella, da a luz al pecado; y cuando el pecado es consumado (puesto en práctica), da a luz la muerte. (Santiago 1:14-15) Esta muerte es la cosecha de la paga del pecado; es una muerte espiritual, y con ella se endurece la conciencia, por lo cual hace que ya no puedas discernir entre el bien y el malDe esa forma vives en pecado. 

Lee más aquí acerca de cómo resistir en la tentación.  

Está escrito de los deleites temporales del pecado, los cuales Moisés rechazó. La gente no piensa ni considera que la cosecha de los deleites temporales del pecado traerá corrupción. Esta corrupción cosecha divorcios y dificultades en el matrimonio; también cosecha dificultades financieras; y en los pensamientos cosecha imágenes del comportamiento pecaminoso pasado. Uno puede ser atormentado por pensamientos de remordimiento, ansiedad, sospechas, desagradecimiento, amargura, insatisfacción y todo tipo de malos recuerdos. ¡Pero Jesús nos puede liberar de todo esto y hacernos verdaderamente libres! (Juan 8: 34-36).

La palabra de Dios es la solución 

Podemos vencer aun mientras tengamos que cosechar. Esto es posible cuando luchamos en nuestros pensamientos, llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. (2 Corintios 10:3-5) Hay que enfrentar a esos pensamientos con un firme e infatigable “NO”, y luego hay que llevar a nuestros pensamientos lo más rápido posible a la Palabra de Dios para obedecerla con fidelidad. Pablo escribe en relación con la ansiedad que pensemos en todo lo todo lo que es justo, puro, amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza. (Filipenses 4: 8) Con el tiempo llegarás a descansar de la cosecha en los pensamientos. 

Está escrito acerca de endurecerse por el engaño del pecado. (Hebreos 3: 13) El pecado puede ser engañoso y Satanás lo puede presentar como algo muy atractivo apelando a nuestro razonamiento. Pero mira a tu entorno y verás el fruto de ese engaño. Verás la paga del pecado. Políticos, animadores, estrellas de deportes, y personas normales en tu entorno cotidiano son engañados y cosechan corrupción. Son humillados por causa del orgullo. 

¡Escoge la vida! 

¿Por qué no escoger la vida y evitamos todo esa miseria y sufrimiento innecesario? Siembra en el Espíritu y por resultado segarás la vida eterna. Pablo escribe en Romanos que ocuparse del Espíritu es vida y paz. (Romanos 8: 6) Si andamos en el Espíritu, no satisfacemos los deseos de la carne. (Gálatas 5: 16-17) Hay una batalla en los pensamientos. El deseo del Espíritu es contra la carne, y el de la carne es contra el Espíritu, y estos se oponen entre sí. Pero por medio del poder de un Espíritu eterno podemos vencer a esos deseos en la carne. Pablo escribe que no heredaremos el reino de Dios si practicamos las obras de la carne. Ese reino consiste en justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo, los cuales son los frutos de una vida victoriosa. 

Pablo también particulariza los frutos del Espíritu. “… amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza …” Gálatas 5: 22-23. Y exhortó a Timoteo a que huyera de las cosas del mundo y que peleara la buena batalla de la fe, echando mano de la vida eterna. (1 Timoteo 6: 11-12) También Jesús peleó esa batalla, y el resultado fue la perfección por causa de su obediencia en los padecimientos. (Hebreos 5:8) Toda la plenitud de Dios llegó a tomar morada en el espíritu de Jesús, y además abrió un camino para que nosotros le siguiéramos. Vale la pena pelear esa batalla. Así que, ¡elige la vida en tus situaciones cotidianas! No lo lamentarás. 

 

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Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

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