¿Cuál es el costo de ser un discípulo de Jesús?

Jesús dice que es posible acercarse a Él sin ser Su discípulo. ¿Sabías que esto aplica para la mayoría de los cristianos?

Escrito por Johan Oscar Smith
¿Cuál es el costo de ser un discípulo de Jesús?

La meta de un discípulo 

¿Cuál es el costo del discipulado? 

“Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.” Lucas 14:26.

Pon atención en lo que está escrito: “no puede ser mi discípulo.” “Si alguno viene a mí…” En otras palabras, uno puede acercase a Él sin necesariamente  ser Su discípulo. Es posible obtener perdón por tus pecados sin tener victoria sobre el pecado. En este estado se encuentran la mayoría de los cristianos. Pero Jesús nunca pecó. Nadie pudo condenarlo por algún pecado. Sin embargo, es fácil condenar a personas religiosas de pecado ya que, en sí, muchas de ellas mienten, no pagan sus deudas, son orgullosas, murmuran de su prójimo, son inconstantes, etc. Ninguno de ellos puede decir, como Pablo, “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” 1 Corintios 11:1.

Por otro lado, la meta de los discípulos, es seguir a su Maestro. Los discípulos escuchan atentamente la guía del Espíritu y odian todos los “buenos” consejos humanos de padre, madre, hermanos, esposa e hijos. Además de que odian su propia vida en este mundo, y por eso viven en constante juicio propio. De esta manera los discípulos vencen al pecado y a Satanás. Ellos tienen el gozo de siempre mantenerse puros en la libertad de Cristo. 

“Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.” Lucas14:27.

La naturaleza humana prefiere pecar en lugar de sufrir. Si una persona hace algo malo en su vida diaria, lo más fácil es guardar su honor con algo llamado mentira. Pero el hecho es que nosotros no tenemos honor que proteger con mentiras, porque el honor les pertenece a aquellos que creen en sí. Y nosotros creemos en nuestro corazón que tenemos que decir la verdad a cada uno de nuestros prójimos. Si seguimos este camino de obediencia a la fe, tomamos nuestra cruz y nos volvemos discípulos de Jesús. Esta es nuestra actitud de rechazo a todo pecado, y sin esta actitud radical no podremos vencer al pecado ni ser discípulos de Jesús. 

Lectura adicional: ¿Quién es Jesús para ti? y ¿Es Jesús tu primer amor?

Calculando el costo del discipulado 

“Porque ¿quién de vosotros queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarlo, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.” Lucas 14: 28-30.

Y es así como sucede con miles de cristianos. Ellos empiezan en el Espíritu y terminan en la carne. Puede que una persona comience predicando a Cristo y se regocija en las reuniones de avivamiento, pero cuando apenas regresa a su vida diaria, sus colegas perciben que sigue mintiendo, murmurando, robando, etc. Después se dicen entre ellos, “no se supone que él es cristiano”, y se burlan de él. Tal persona no valo el costo del discipulado y, por supuesto, no se convirtió en un discípulo de Jesucristo. 

“¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz.” Lucas 14:31-32.

El cristianismo es guerra. Tienes que sentarte y calcular si con diez mil hombres puedes vencer al rey que viene contra ti con veinte mil. Si por tus cálculos te das cuenta que no estás en la posición de obtener victoria, entonces envías una delegación y pides por condiciones para la paz. Esta paz es horrible. Jesús no vino para dar tal paz a sus discípulos, Él conquisto al pecado, a Satanás, y a todos los huestes espirituales de maldad en los lugares celestiales. Él piso el lagar solo, nadie estaba con Él. 

Así también, aquel que no deja todo lo que tiene, no puede ser Su discípulo. Está escrito en Hebreos 10:34: “Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos.” 

Es posible venir a Jesús para deshacerse de la carga del pecado. Esta es una experiencia casi placentera, pero se requiere aún más de los discípulos. Ellos tienen que dejar todo lo que tienen. Esto no significa que tenemos que regalar todo lo que poseemos, sino que todo aquello que poseemos debe estar a disposición de las indicaciones y de la guía del Espíritu, para que nada llegue inesperadamente. 

Cuando hemos hecho todos estos cálculos y concluimos que es posible resistir la prueba, entonces somos verdaderos discípulos de Jesucristo. 

Este artículo fue publicado por primera vez con el título “Discípulos” en el periódico oficial de BCC “Skjulte Skatter” (“Tesoros Escondidos”) en febrero de 1942. 

 

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Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.