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El diezmo y el día de reposo – ¿Es algo que se debe hacer en nuestros días?

¿Es el día de reposo y el diezmo algo que se debe hacer en el Nuevo Pacto? ¿En qué espíritu son dados estos mandamientos?
The Sabbath and tithing – are they applicable today?

Jesús no vino para abrogar la ley, sino para cumplirla

Mucha gente tiene gran incertidumbre sobre si debería seguir dando diezmo en el Nuevo Pacto, o si todavía se debería guardar el día de reposo, que es el sábado, el séptimo día santo. Algunos otros también se preguntan si solamente era algo para los judíos en el Antiguo Pacto. Nadie puede negar que el día de reposo era un mandamiento muy importante para Moisés y los profetas. Dios bendijo el día séptimo y lo santificó en la creación. Sin embargo, es extraño que precisamente este es el mandamiento del cual Jesús fue acusado de romper más.

Se ha dicho que Jesús vino para abolir el mandamiento de guardar el día de reposo, pero eso no concuerda con Sus palabras cuando dice: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.” En otras palabras, Jesús no vino para abolir el mandamiento del día de reposo, sino para cumplirlo.

Si seguimos leyendo podemos ver cómo Jesús cumplió la Ley de los Profetas: “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio… Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” Mateo 5:21-22, 27-28.

Así es cómo Jesús cumplió y consideró todas las leyes. La ley no era perfecta, y ley del día de reposo no era la excepción. Si tomamos esta ley en el mismo espíritu con el que Jesús habló podemos decir: “Oísteis que fue dicho: Acuérdate del día de reposo para santificarlo.” Pero yo os digo que todos los días son santos.” Leemos del día de reposo: “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras…” Isaías 58:13. Cuando consideramos las cosas que no deberíamos hacer en el día de reposo debemos hacernos esta pregunta: ¿Acaso a ellos se les permitía andar en sus propios caminos y hablar palabras vanas los otros días de la semana?

El espíritu del día de reposo vs. las letras de la ley

En el Antiguo Pacto tenían seis días en los cuales podían trabajar; cada uno hacía su propia obra. Pero, el séptimo día le pertenecía al Señor; por ello tenían que hacer lo que el Señor les mandaba. ¿Es así como Jesús se comportaba? En Isaías leemos que ellos santificaban el día al no andar en sus propios caminos y no hablar sus propias palabras. Jesús cumplió este mandamiento; Él santificó cada día al siempre hacer lo que el Señor le decía y al no buscar Su propia voluntad. En el Nuevo Pacto servimos bajo el régimen del Espíritu y no bajo el régimen de la letra. (Romanos 7:6) Los fariseos no podían entender esto y acusaron a Jesús de transgredir el mandamiento del día de reposo. Sin embargo, Jesús nunca transgredió en contra del espíritu del día de reposo, ni aún cuando Sus discípulos arrancaron espigas para comer. (Mateo 12:1-14; Marcos 2:23-28) Así fue también cómo guardó todos los otros mandamientos, tal como cuando no condenó a la mujer que fue sorprendida en adulterio. (Juan 8:3-11)

A pesar de que los judíos en el Antiguo Pacto guardaban el día de reposo conforme a la letra, muchos de ellos no lo guardaron en el espíritu. Estaban en el espíritu equivocado y no tenían reposo; solo esperaban a que el día de reposo terminara para poder vender trigo, achicar la medida, subir el precio y falsear la balanza. (Amós 8:5) En nuestros tiempos hay mucha personas que pueden ser llamadas “cristianos de domingos.” Tales personas viven en el espíritu del mundo, pero los domingos van a la iglesia o se congregan, cumplen sus devociones y parecen piadosos. Sin embargo, cuando llega el lunes buscan de nuevo sus propios intereses.

Los apóstoles habían llegado a una vida totalmente diferente cuando escribieron: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.” Colosenses 3:16-17.

Esto no solamente aplica los sábados o domingos, sino todos los días. Querer guardar el día de reposo – el séptimo día –  celosamente, viene de ser un ministro de la letra y observar los días, meses, temporadas y años. No obstante, es diferente con aquellos que se han vuelto Sus hijos, ya que Dios ha enviado el Espíritu de Su Hijo a sus corazones, y ellos viven y andan conforme a este Espíritu – no solamente un día a la semana, sino todos los días, a toda hora. (Gálatas 4:6-11)

No es posible entrar al reposo bajo la ley

Dios dijo a Israel que el día de reposo era una señal entre Él y ellos. Israel no tenía paz en Egipto, o en el desierto; no obstante, Dios les había dado el mandamiento con respecto al día de reposo como testimonio de que Él los llevaría al reposo en la Tierra Prometida. Sin embargo, Josué no fue capaz de darles reposo. (Hebreos 4:8) El pueblo fue desobediente e hicieron pacto con los enemigos. (Jueces 2:1-4) Pero las buenas nuevas se nos fueron anunciadas a nosotros: “Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.” Hebreos 4:10.

“Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. … y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.” Génesis 1:31; Génesis 2:1-3. Dios no hubiese podido descansar de Su obra si no hubiera sido buena en gran manera. Fue con Cristo que vinieron los tiempos de restauración de todas las cosas para que pudiéramos ser perfectos conforme a nuestra conciencia y reposaramos de nuestras obras. (Hebreos 9:10) Todos aquello que tienen una mala conciencia no encuentran reposo, y ellos lo saben, ya sea en sábado, domingo o lunes. Pero aquellos que viven en el Espíritu de Cristo y dan sus cuerpos como sacrificio agradable a Dios, por fe, entran en el reposo todos los días y reposan de sus obras tal como Dios también lo hizo. (Hebreos 4:1-11)

Todas esas discusiones y charlas sobre si deberíamos guardar el día de reposo en sábado o domingo provienen de una falta de entendimiento espiritual. Dios reposó de Su obra cuando la terminó, no leemos que regresó a trabajar de nuevo. Bajo la ley el pueblo trabajaba arduamente y se esforzaba pero no llegaban a ningún lado. Simplemente no podían guardar la ley de entrar en el reposo. Por eso Jesús dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” Mateo 11:28-30.

El verdadero reposo del día séptimo comenzó con Jesús. Él se levantó en el primer día de la semana, y allí comenzó un nuevo tiempo. Jesús es el que da reposo; por eso es adecuado guardar el primer día como el día de reposo. La gente necesita un día a la semana en el que puedan desocuparse de sus obligaciones terrenales y tengan tiempo para acercarse a la Palabra de Dios. Realmente no importa para una persona que tiene entendimiento espiritual que día es usado para el día de reposo, ya que él da su cuerpo como sacrificio para hacer la voluntad de Dios todos los días; también, si gana algo de dinero, no lo gana en el espíritu de ambición o tacañería, sino en el Espíritu de Cristo y es un administrador de ello, por lo cual entra en reposo por medio de la fe. (Hechos 4:32; 1 Tesalonicenses 2:9; Efesios 4:28)

El diezmo – ¿dar el 10% o el 100%?

Diezmar es también un problema para muchos, simplemente por el hecho de de que sirven bajo la letra y no bajo el Espíritu. Pero, en base a la explicación anterior también podemos entender el asunto del diezmo. En el Antiguo pacto, el cual era solo una sombra de las buenas nuevas que habían de venir, tenían que dar el 10% de lo que tenían al Señor, y podían usar el otro 90% de acuerdo a su propio entendimiento. ¿También hacía eso Jesús? ¿Acaso vino para abolir el diezmo? No, Él vino con lo que era perfecto; Él se dió completamente, al 100% al Padre. ¡Por eso, pudo venir con el mensaje de que nadie puede ser Su discípulo si no renuncia a todo! (Lucas 14:33)

¿Cuándo mencionaron los apóstoles algo acerca del diezmo? “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” 2 Corintios 9:7. (Lee 2 Corintios 8 y 2 Corintios 9). Sí, tú dices, pero aquí se refiere a dar regalos voluntarios, lo cual está más allá del diezmo. Si piensas así ciertamente quiere decir que te encuentras en esclavitud. El diezmo no es voluntario; sino un requerimiento de los todos miembros. Si la gente se limita a no pagar el diezmo, quiere decir que no han entrado en el espíritu del mandamiento.

Dando en el Nuevo Pacto

Está escrito que Jesús se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo y no estimó el ser igual a Dios. (Filipenses 2:5-8) Nuestro Señor Jesucristo voluntariamente se hizo pobre, siendo rico, por nuestra causa, para que nosotros con Su pobreza seamos enriquecidos. (2 Corintios 8:9) Si vamos a ser miembros del cuerpo de Cristo es necesario llegar a la perfecta ley de la libertad. De acuerdo a esta ley, el diezmo y unos pocos regalos voluntarios no son suficiente; debemos darnos primero completamente al Señor y a Su iglesia según la voluntad de Dios. Una vez que nos hayamos dado al Señor, también hemos dado todo lo que tenemos.

La perfección ocurre a través del Espíritu de Cristo. Es mejor tener comunión con alguien quien, por medio del Espíritu de Cristo es un miembro en el cuerpo de Cristo, que con cientos y miles que andan en la esclavitud bajo el régimen de la letra. Es mejor recibir un centavo que es dado de todo corazón, a 100,000 de dólares que son dados simplemente por sentir que es un deber o para mostrar una buena apariencia. (Marcos 12:41-44)

Seamos diligentes para entrar en el reposo. (Hebreos 4:11-13)

Este artículo fue traducido del noruego y publicado por primera vez con el título “El día de reposo y el diezmo” en el periódico de BCC “Skjulte Skatter” (“Tesoros Escondidos”) en octubre de 1943.
© Copyright Stiftelsen Skjulte Skatters Forlag

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