Tentar a Dios: ¿cómo es eso?

Jesús lo dijo. ¿Pero qué significa tentar a Dios? ¿Podría ser culpable de eso?

Escrito por Heather Crawford

“Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.” Mateo 4:7.

“No tentarás al Señor tu Dios”, fue la firme respuesta que Jesús le dio a Satanás en el desierto cuando fue tentado arrojarse de un acantilado para que Dios lo salvara. También en el Antiguo Testamento estaba escrito como uno de los mandamientos que Moisés les había dado a los israelitas. ¿Pero qué significa tentar a Dios?  

¿Qué significa tentar a Dios?

Todos y cada uno de nosotros es nacido con una conciencia – una “voz interior” – que actúa como guía para decirnos lo que está bien y lo que está mal. Incluso cuando somos niños podemos sentir cuando hacemos algo que va en contra de esta voz interior.

Sin embargo, si hacemos a propósito lo que sabemos que está mal y vamos en contra de nuestra conciencia, esperando que Dios nos bendiga y nos perdone una y otra vez por las cosas que sabemos que están mal, entonces le estamos tentando.

En el Antiguo Pacto, Dios prometió bendecir a los israelitas si guardaban los mandamientos, pero también prometió que una maldición caería sobre ellos si no seguían las leyes que les había dado. (Deuteronomio 30:19). Los israelitas tenían la libertad de elegir entre recibir la bendición o la maldición, pero a menudo elegían transgredir las leyes, alejándose de Dios en sus corazones. ¡Y aún después de hacer lo que hacían todavía esperaban ser bendecidos con bendiciones terrenales! 

Es tan fácil tener esta actitud donde quiero la bendición de Dios sobre mi vida — quiero tener una buena vida — pero también quiero vivir un poco para mí mismo, ceder a los deseos de mi carne y hacer las cosas a mi manera. Puede que tal vez estoy saliendo con amigos que sé que no son buena influencia para mí, quizá tengo miedo de hablar en contra de algo que sé que está mal, o estoy yendo a lugares donde sé que no debería de estar. En pocas palabras, me permito hacer cosas que sé que están mal. Uno puede pensar: “no es tan grave” porque en sí soy una buena persona “la mayor parte del tiempo”, y bueno, “estoy seguro que Dios quiere que sea una persona normal y me divierta.” O tal vez incluso llego a pensar que no importa lo que haga “solo pediré por perdón después y todo estará bien.” Cuando tengo esta actitud estoy tentando a Dios porque quiero su bendición, pero sigo pecando voluntariamente.

Este tipo de actitud es en realidad solamente orgullo y arrogancia, ¡y como consecuencia hace que Dios te resista! ¡Solo imagínate, ser resistido por Dios! ¡Eso es realmente una maldición! No obstante, si elijo humillarme a mí mismo y renunciar a mis propias pasiones y deseos para hacer la voluntad de Dios en lugar de la mía, entonces Él derrama su gracia sobre mí. ¡Eso es realmente ser bendecido por Él! (Santiago 4:6; 1 Pedro 5:5).  

Tomando la decisión correcta 

En Juan 8:12, Jesús dice: “El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” Si voy en contra de lo que sé que es correcto, entonces estoy caminando voluntariamente en la oscuridad y así Dios no puede bendecirme. De hecho, más bien una maldición caerá sobre míPero si realmente amo a Jesús, y quiero complacerlo en todo lo que hago, entonces caminaré en la luz, así como Él lo hizo. Esto significa que cuando tenga que elegir entre lo bueno y lo malo, elijo hacer lo que sé que es correcto porque no quiero decepcionarlo. Me costará algo perder mi propia vida, mi propia voluntad, deseos, pensamientos, etc. – por Su causa. Pero cuando lo hago recibo paz en mi corazón porque sé que, aunque nadie más haya visto mi sacrificio, estoy siendo agradable a Dios y su bendición está sobre mí. (Mateo 10:39).

Está escrito que Jesús “amaba la justicia y aborrecía la maldad”, y así es también como Dios lo ve. (Hebreos 1:9). Los ojos del Señor van sobre toda la tierra buscando a los que tienen un anhelo de ser justos incluso cuando nadie los ve y lo hacen por amor a Él. (2 Crónicas 16:9).  

“Vete, y no peques más” 

En el desierto, Jesús usó la Palabra de Dios para vencer sobre Satanás. Y en su vida aquí en la tierra también abrió la posibilidad para que nosotros “nos levantemos y ya no pequemos más.” Juan 8:11.

Cuando tengo realmente la mentalidad de que quiero agradar a Dios en todo, entonces Él me dará el Espíritu Santo, ¡el cual me fortalecerá con entusiasmo para que pueda vencer sobre el pecado! Y así como Dios odia el pecado, también nos ama y quiere que experimentemos su bendición sobre nuestras vidas. Dios ha prometido que cuando le ofrecemos todo a Él, ¡entonces derramará bendición sobre nosotros hasta que sobreabunde y no habrá espacio suficiente para recibirla! (Malaquías 3:10). Esta bendición no es solo cosas materiales, sino mucho más, es victoria y liberación del pecado, y además tenemos y participaremos de las más preciosas y grandísimas promesas que Dios ha dado! (2 Pedro 1:2-4).

La Biblia está llena de promesas para aquellos que guardan los mandamientos de Dios, pero también hay consecuencias para los que deciden no hacer lo que es correcto. Cuando Dios dio sus mandamientos a los israelitas también les dio consigo la libertad de elegir, y a nosotros también nos da ahora esa oportunidad. “He puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida…” Deuteronomio 30:19. ¡Despertemos para ver las oportunidades de Dios nos da y humillémonos delante de Él para que su bendición pueda estar sobre nuestras vidas!

 

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Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.