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Sigurd Bratlie: Un apóstol de Dios

"Cuando lo que dices y lo que haces está basado en la Palabra de Dios, no puedes equivocarte."

En 1996 fue el funeral del sastre Sigurd Bratlie, uno de los más grandes vistos en Noruega desde la muerte del Rey Olav.

Sigurd Bratlie no era conocido ni por ser un hábil predicador, o un gran escritor. Tampoco era un tipo de líder sobresaliente.

Sigurd Bratlie con su hijo Sigurd Johan en su cuello, en la entrada de Nordre Enggate 8 en Horten, la casa de infancia de su esposa Rakel.
Sigurd Bratlie con su hijo Sigurd Johan en los hombros, afuera de la entrada de Nordre Enggate 8 en Horten, la casa de infancia de su esposa Rakel.

Sin embargo, 3300 hermanos de todo el mundo siguieron a Bratlie en su funeral. Pero, ¿qué tenía de especial este sastre?

El comienzo

Sigurd Bratlie nació en julio de 1905, en la granja Bratlie en Nordstrand en Oslo, Noruega. Creció en un hogar cristiano, y a los nueve años de edad se convirtió a Dios.

Seis años más tarde estudió en la escuela de comercio Otto Treiders, donde su vida dió un giro inesperado.

A través de un compañero de clases Sigurd entra en contacto con Edwin Bekkevold, líder de la iglesia en Oslo, y con ello también con Brunstad Christian Church (BCC).

“Cuando comprendí lo que allí era anunciado, no vacilé en lo más mínimo en mi corazón”, cuenta Bratlie 35 años después. Él había encontrado su proposito en la vida.

Aquí Bratlie conoce a muchas personas las que llegan a tener un gran significado para él, entre ellas Johan Oscar Smith y Elias Aslaksen. Él podía sentarse a conversar hasta altas horas de la noche con ellos – con el fin de recibir ayuda en su vida personal cristiana… Así de tranquilo y en paz fluyó la vida alrededor de Bratlie durante muchos años.

Sigurd Bratlie estuvo mucho en el extranjero viajando. Aquí está a bordo de un barco camino a Copenhague a inicios del 1930.
Sigurd Bratlie estuvo mucho en el extranjero viajando. Aquí está a bordo de un barco camino a Copenhague a inicios del 1930.

Un servidor. Agradecido. Fiel.

Bratlie fue un hombre modesto, que encontró una gran alegría en lo que Johan Oscar Smith anunciaba – las revelaciones acerca de “Cristo manifestado en carne” y “El cuerpo de Cristo.” Tan emocionado estaba con esto, que utilizó el resto de su vida tanto en practicar  la verdad como en anunciarlo a los demás.

Y precisamente esto fue lo erá tan especial con Bratlie: que practicó la verdad en su propia vida. De este modo pudo predicar sobre seguir a Jesús en su muerte, y dio testimonio de ello. Este fue su enfoque principal toda la vida, y por eso también hizo que se pusiera el siguiente versículo en las paredes del local en la iglesia de Oslo: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.” (1 Timoteo 4:16)

Otra cosa que caracterizaba a Bratlie era su sincero cuidado sobre la incontinente doctrina que cambiaba el “perdón de pecados” a el “permiso para pecar.” Él luchó contra esto toda su vida, tanto a través de textos como predicando.

Anclado a la Palabra de Dios

Sigurd Bratlie se casó con Rakel Smith, hija de Johan Oscar Smith, en mayo de 1944 en Byfogden, Oslo.
Sigurd Bratlie se casó con Rakel Smith, hija de Johan Oscar Smith, en mayo de 1944 en Byfogden, Oslo.

Sigurd Bratlie a menudo preguntaba y decía: “¿Tienes una Palabra de Dios en las cosas que haces? Cuando lo que dices y lo que haces está basado en la Palabra de Dios, no puedes equivocarte. Por torpe que sea, no se extraviará.” (Isaías 35:8) Por esta razón, a menudo usaba la Palabra de Dios cuando le preguntaban su opinión acerca de algún tema, y de este modo llegó a ser de ayuda para toda la gente, independiente de cual fuera su cultura o situación de vida. Además, nunca se quedaba con el crédito – él solo les había hablado la Palabra de Dios.

“Yo no predico, presento lo que la Palabra de Dios dice”, así decía cuando estaba en el púlpito.

Sigurd Bratlie predicando en una conferencia en Fredericia, Dinamarca, en 1937.
Sigurd Bratlie predicando en una conferencia en Fredericia, Dinamarca, en 1937.

La cabeza es Cristo

“Sigurd Bratlie no se hace notar cuando habla la Palabra de Dios. Los que escuchan ven a Cristo y la Vida de Cristo”, dijo Elias Aslaksen acerca Bratlie en su fiesta de cumpleaños número 70.

Atar a cada individuo con la cabeza, que es Jesucristo, era algo fundamental para Bratlie, de modo que todos aquellos, que a través de su vida y sencillo mensaje había guiado a la iglesia, también tuvieran la oportunidad de ser personas espirituales y llegaran a tener un contacto directo con Cristo. Él anhelaba que todos pudieran experimentar personalmente a Dios, y por eso anunciaba el evangelio lo más sencillo posible, de modo que hasta una persona común en la calle lo pudiera entender.

Sigurd Bratlie junto a algunos hermanos asiáticos durante un viaje a Jakarta.
Sigurd Bratlie junto a algunos hermanos asiáticos durante un viaje a Jakarta.

Misión – ¡Todo lo hago por causa del evangelio!

En 1975 Bratlie escribió una carta desde una casa llena de conchas marinas en algún lugar entre la cordillera de Los Andes  y el océano Pacífico en Chile. Aquí vivió una semana junto a una familia polaca la que él describe como “muy temerosos de Dios”, pero cuando Bratlie regresó a casa perdió el contacto con ellos, sin poder ubicarlos nuevamente.

25 años después Andreas Schneider y Kjetil Evensen estabán en un viaje misionero en Chile, mientras cantaban canciones del himniario de la iglesia, un chileno se les acercó y preguntó que de dónde eran esas canciones; “Tengo varios cassettes en mi casa con estas canciones”, les dijo el chileno. “Mis padres tuvieron de visita a un hombre Noruego llamado Bratlie, que se quedó con nosotros. Por 25 años he estado buscando a alguien que lo conozca.”

Así misionaba Bratlie. Si escuchaba de un alma en busca de la verdad en algún lugar del mundo, no dudaba en buscar como viajar y dirigirse a ella – aún si la persona viviera sola, lejos del camino público, o en un país lejano.

Desde la izquierda: Sigurd Bratlie, Johan Oscar Smith, Elias Aslaksen y Andreas Nilsen.
Desde la izquierda: Sigurd Bratlie, Johan Oscar Smith, Elias Aslaksen y Andreas Nilsen.

Su trabajo misionero dio resultados. Uno tras otro comenzaron a ser cautivados al experimentar el resplandor de la gloria de Cristo en él y oír sus palabras sencillas y llenas de vida. Pero Bratlie no se detenía una vez que las personas eran salvas: continuaba trabajando, a fin de presentar “perfecto en Cristo Jesús” a todo hombre, así como el mismo Pablo hacia. (Colosenses 1:28)

Bratlie viajó primeramente por toda Noruega, después Dinamarca y Suecia, luego por toda Europa, y finalmente alrededor del mundo.

En 1976 Elias Aslaksen va a casa con Dios, y es Bratlie quien asume la responsabilidad como líder de la iglesia. Servicio que realizó hasta el día de su muerte.

Preso en Bagdad

No eran muchos en Noruega los que habían oído el nombre de “Sigurd Bratlie” antes del otoño de 1978. Fue en ese entonces cuando este hombre tranquilo de pronto comenzó a llamar la atención tanto de la prensa noruega como del gobierno.

Durante una asamblea cristiana en Bagdad apareció la policía iraquí, y arrestó a Bratlie junto a los allí presente. Nada se informó a las autoridades noruegas, sin embargo después de un par de días, cuando Bratlie no llegó a Egipto en el tiempo acordado, fue reportado por su esposa como desaparecido. Pasó un mes antes que las autoridades noruegas recibieran la información que el sastre noruego Bratlie había sido arrestado y encarcelado en Irak, bajo la sospecha de participar en actividades secretas contra la seguridad nacional.

Así que Sigurd Bratlie pasó 143 días en la cárcel, desde noviembre de 1978 hasta la pascua de 1979. Muchas personas en el gobierno trabajaron duro para liberar a Bratlie, entre ellos el Ministro de Relaciones Exteriores Knut Frydenlund, y los Secretarios de Estado Thorvald Stoltenberg e Yvonne Huslid (la cual viajó a Bagdad y se reunió personalmente con Saddam Hussein, para asegurarse que Bratlie y los demás detenidos fueran puesto en libertad). Estar en una cárcel iraquí no era ningún chiste para un hombre de 73 años de edad, y de salud inestable.

“Esta escrito… ‘Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.’ Esto debe ser puesto a prueba. No importa que tipo de situaciones vengan en la vida. Es claro que puede haber circunstancias en la vida peores que estar en la cárcel. Obviamente. Pues la vida diaria brinda muchas situaciones difíciles”, dijo Sigurd Bratlie en su primera predica después de ser salir de la cárcel en Irak.

El final

Una gran multitud de personas reunidas a las afueras del centro de conferencia de Brunstad donde se llevo a cabo el funeral, antes de llevar el féretro con Sigurd Bratlie al cementerio de Grefsen.
Una gran multitud de personas reunidas a las afueras del centro de conferencia de Brunstad donde se llevo a cabo el funeral, antes de llevar el féretro con Sigurd Bratlie al cementerio de Grefsen.

“Él es un apóstol de Dios.” Aksel J. Smith no estaba en duda al momento de describir a su hermano y cercano colaborador, Sigurd Bratlie, el día de su cumpleaños número 90. Ya transcurrían 75 años de la llegada de Bratlie a la iglesia, y lo que testificó esa ocasión fue que Dios lo perfeccionara para su obra en el ministerio. Y eso fue algo que Smith podía decir con certeza ya que su vida había testificado de ello. La obra apostólica de Bratlie tuvo un gran significado para el crecimiento y desarrollo de la iglesia.

Medio año más tarde fallece este hombre tan estimado y querido, dejando a miles de personas agradecidas.

El funeral tuvo lugar el 31 de enero de 1996 en el centro de conferencia de Brunstad, donde alrededor de 3300 personas, le dieron un último adiós a una persona que había llegado a tener un gran significado – sí, un significado eternal – para ellos.

Alrededor de 3300 personas estuvieron presente para el funeral de Bratlie.
Alrededor de 3300 personas estuvieron presente para el funeral de Bratlie.

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