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¿Sabes por qué Dios te dio un cuerpo?

Jesús tenía un cuerpo, al igual que nosotros, y él comprendió que no estaba en la Tierra para reaccionar de acuerdo a sus propias pasiones y deseos.
A body you have prepared for me

Nuestro cuerpo es el mayor capital personal que hemos recibido de Dios. Con este instrumento precioso, tenemos la opción de presentarlo para servir al Señor en su honor o destruirlo cediendo a nuestros deseos.

¿Qué tipo de cuerpo hizo Dios para Jesús? Él no fue creado como los ángeles. Él no fue creado como Adán antes de la caída.

Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo… Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.” Hebreos 2: 14,17.

El cuerpo humano

El cuerpo del hombre está hecho con pasiones y deseos. (Gálatas 5:24) En otras palabras, nacemos con la inclinación de seguir nuestros deseos y hacer el pecado – para hacer nuestra propia voluntad, para poner nuestros propios deseos en primer lugar, para estar principalmente interesados en nuestros cuerpos, nuestras necesidades, nuestra voluntad. Es una condición natural humana. Es el resultado de la caída en el jardín del Edén. Cuando Adán y Eva fueron engañados por el diablo para desobedecer a Dios, el pecado vino a la naturaleza humana y fue heredado por todos sus descendientes.

Al contrario de esto, Jesús dice: “… me preparaste cuerpo. … He aquí que vengo –para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí.” Hebreos 10: 5-7.

Dios le dio a Jesús un cuerpo humano, como el nuestro. Él también heredó pasiones y deseos en la carne. Sin embargo, Jesús entendió que no estaba en la tierra para reaccionar de acuerdo con esas pasiones y deseos. ¿Por qué Dios preparó un cuerpo humano para Jesús? Para hacer la voluntad de Dios y hacer posible que nosotros hagamos lo mismo.

¿Somos tentados? ¿Vemos otra ley en nuestros miembros cuando queremos hacer el bien? ¿Aún sentimos que el pecado está presente en nosotros? (Romanos 7: 21-24) Si lo hacemos, entonces debemos suponer que Jesús experimentó lo mismo, ya que fue “tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” Hebreos 4:15. El pecado fue condenado en este cuerpo que Dios había preparado. Él condenó el pecado en el poder de un Espíritu eterno. (Romanos 8: 3, Hebreos 9:14)

Debido a que tenemos el mismo cuerpo que Jesús tenía, y porque Él nos envió el mismo Espíritu eterno que estaba con Él en los días de su carne, tenemos que creer que es posible para nosotros hacer lo mismo.

El cuerpo es para hacer la voluntad de Dios

Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.” Gálatas 5:16.

Los deseos de la carne son persistentes. Los ojos desean mirar cosas impuras. Nuestros pensamientos se vuelven fácilmente hacia las cosas que están mal: malicia, envidia, avaricia, lujuria, porque estas cosas son naturales para la carne humana. Los deseos son la causa de toda la corrupción en el mundo (para grandes y pequeños). Pero Dios no nos dio un cuerpo para satisfacer las pasiones y deseos. Él nos dio un cuerpo para hacer su voluntad y vencer al maligno.

Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Mateos 6:10.

¿Cuál es la voluntad de Dios para nosotros? Nuestra santificación. Que seamos hechos iguales a la imagen de Cristo. Y no podemos ser santificados o igualarnos a él a menos que estemos libre de lo humano. Paso a paso, tentación tras tentación, matamos los deseos de la carne. Nos liberamos de las demandas de la carne sacrificando nuestra propia voluntad en el poder del Espíritu, Así es como participamos de la santificación. Nuestra forma natural de responder puede ser cambiada. Podemos ser transformados. No necesitamos morir de la manera en que nacimos.

La vida de Jesús

Jesús dijo: “Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.” Juan 14: 4. ¡Puedes comenzar a vivir y caminar según el Espíritu a partir de ahora! La fuerza y la sabiduría para esto están disponibles, sin costo. Debes renunciar a tus propios intereses egoístas, nada que valga la pena preservar, todo es solo pérdida eterna. ¡Busca a Dios y aprende a amarlo más que a tus deseos! El poder y la sabiduría de Dios vendrán a ti cuando creas en Él y seas obediente para hacer su voluntad.

¡Qué evangelio! “llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.” 2 Corintios 4:10. En el cuerpo de Jesús fue el primer cuerpo en el cual tuvo lugar esta muerte del pecado. Es por eso que se llama “la muerte de Jesús“. Obró tan poderosamente en el cuerpo de Jesús que Él nunca pecó. Como resultado, la vida que estaba con el Padre fue revelada en la tierra a través de su cuerpo para que los discípulos pudieran verla, oírla y tocarla. (1 Juan 1: 1-4)

Lo mejor que podemos hacer con este gran regalo que hemos recibido de Dios, es glorificarlo en nuestras vidas. La vida de Jesús puede revelarse en los cuerpos que Dios ha formado para nosotros, así que esta se pueda ver, oír y tocar.

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