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¿Qué clase de Sumo Sacerdote tienes?

Tu comprensión del sumo sacerdote que tienes, te da esta esperanza que tú confiesas.

La mayoría de los cristianos hoy en día tienen un Sumo Sacerdote que no ha participado carne y sangre como nosotros, uno que no ha sido tentado en todas las cosas como nosotros, y uno que por lo tanto no puede tener compasión de nuestras debilidades o ayudarnos cuando somos tentados. Es por eso que tienen un precursor en cuyas pisadas no pueden caminar. Por lo tanto, no pueden hablar de los sufrimientos de Cristo de los cuales debemos participar, para ser semejante a Él en su muerte. No tienen la muerte de Jesús que deberían llevar en el cuerpo, para que la vida de Jesús se manifieste en su cuerpo. (Filipenses 3:10, 2 Corintios 4: 10-11)

¿Diferente a nosotros?

Ellos tienen un Sumo Sacerdote que participó en alguna especie de carne santa, por ejemplo, la carne de Adán antes de la caída, uno que no fue tentado como nosotros. (Santiago 1:14) Uno que era un verdadero Dios mientras Él andaba sobre la tierra como un hombre, y que no experimentó desarrollo en los días de su carne. Uno en el cual nuestros pecados fueron puestos cuando lo crucificaron en la cruz del Calvario, algo que ellos llaman la obra del Calvario. Él fue obediente por nosotros,sufrió y murió en nuestro lugar. Así que nosotros no tenemos que hacer nada, más que recibir la salvación como un regalo, pues estamos cubiertos por su sangre, y así Dios no nos ve a nosotros sino a Jesús.

Con un tal Sumo Sacerdote, ellos no tienen la esperanza de vencer como Él venció, y por lo tanto, no predican de esto. Por otro lado, muchos de ellos dicen que Jesús no predicó el Sermón del monte para que nosotros lo guardemos, sino para ver que no somos capaces des guardarlo, razón por la cual necesitamos de gracia; es decir, perdón. (Apocalipsis 3:21). Con un tal Sumo Sacerdote ellos tienen, naturalmente, ninguna base sobre la cual  puedan predicar sobre la santificación y de ser participantes de la naturaleza divina. Ellos no poseen el conocimiento sobre Cristo para haber recibido tales promesas. (Hebreos 12:14, 2 Pedro 1: 3-4)

¿O como nosotros?

Sin embargo, el apóstol dice que no tenemos tal Sumo Sacerdote. ¡Alabado sea Dios y a el Hijo por eso! Tenemos un Sumo Sacerdote nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos.” Romanos 1: 3-4. Sí, tenemos un Sumo Sacerdote. Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” Hebreos 2:14. De otro modo no podría haber destruido al diablo.

“Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.” Hebreos 2:18. En otras palabras, Él no podría ayudar a aquellos que son tentados de otra manera. Sí, tenemos un Sumo Sacerdote que puede tener compasión de nuestras debilidades, “uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia.” Hebreos 4: 15-16. Si no tuviésemos tal Sumo Sacerdote, no podríamos acercarnos al trono de la gracia con la esperanza de recibir gracia para ayuda, así que también en la hora de prueba, pudiéramos estar sin pecado. Aquellos que tienen otro Sumo Sacerdote vienen al trono de la gracia con confianza para recibir perdón, porque pecaron. Nosotros, por otro lado, somos tan osados, a causa del Sumo Sacerdote que tenemos, que oramos por gracia para vencer como Él venció, y presentarnos sin pecado ante a la tentación. (1 Juan 2: 1-6, 1 Juan 3: 3)

Tenemos un Sumo Sacerdote que, en los días de su carne, aprendió obediencia por las cosas que padeció, “y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.”  Hebreos 5: 8-9. Por lo tanto, podemos también caminar en sus pasos: “ÉL, quien no hizo pecado.”  A través de la muerte Él pudo destruir al que tenía el poder de la muerte. De esta forma, también podemos llevar “en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.” 2 Corintios 4:10. “Para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia” 1 Pedro 2:24. El sumo sacerdote que la mayoría de los religiosos predica cumplió la ley por nosotros, pero lo que los apóstoles predicaban fue que Él cumplió la ley “para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.” Romanos 8: 3-4,13.

Por medio de la muerte de Jesús en Gólgota, todo aquel que cree es reconciliado con Dios, como un regalo. Pero ahora, a través de la obra que Dios hace con nosotros en Cristo, creados para buenas obras, las cuales preparó de antemano para nosotros. (Efesios 2: 8-10, Hebreos 13: 20-21)

Si tenemos fe en el Sumo Sacerdote que los apóstoles predicaban, entonces también tenemos el evangelio que los apóstoles anunciaban. (2 Tesalonicenses 2: 13-15))

Lea también Hebreos 2: 11-18; Hebreos 4: 14-16; Hebreos 6: 18-20; Hebreos 5: 5-10; Hebreos 10: 5-10,19-22.

Esta es una versión editada de un artículo que fue publicado por primera vez en el periódico de BCC “Skjulte Skatter” (“Tesoros Escondidos”) en abril de 1980.
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