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Por qué vale la pena mantenerse puro

Existen numerosas razones invaluables por las que ser celoso de la pureza es la única opción correcta.

Se necesita una honestidad brutal admitir todas las tendencias al pecado que veo en mí mismo. Sin embargo, Dios se complace bien con un siervo que vive para él. Busca a aquellos que están dispuestos a renunciar a todo para que Él pueda ayudarlos y fortalecerlos. (2 Crónicas 16: 9) Por la gracia de Dios, en mi juventud tuve varios guías influyentes que me ayudaron a dejar en claro, cuán grande es, una vida de pureza. Resolví mantener mi mente, completamente libre de pensamientos impuros acerca de otras personas, incluso de castillos e imaginaciones. ¿Por qué? Porque estos son anhelos y deseos de la carne que van en contra de lo que está escrito en la Palabra de Dios. (1 Juan 2: 15-17, Santiago 1: 14-15)

La fidelidad para mantenerme puro, en todos los sentidos, beneficia mi vida de muchas maneras – demasiadas para cubrir aquí. Pero aquí están algunas de las maneras en que mi vida ha sido enriquecida por haberme guardado del pecado en esa área:

1) El conocimiento profundo de que pertenezco a Dios y estoy seguro en Sus manos: Mantenerme puro de todo pecado consciente resulta en un absoluto descanso, paz y alegría en Dios. Sé que le sirvo primero y le agradezco a Él. Cuando guardo sus mandamientos (como 1 Corintios 6: 18-20), entonces sé que le pertenezco y puedo descansar en sus cálidas y amorosas manos. No importa lo que venga a mi camino en la vida, Él está a mi lado, y puedo, confiadamente, confiar en Él, que provee lo mejor para mí, en todos los sentidos.

“Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
Me invocará, y yo le responderé;
Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.”

Salmos 91: 14-15.

El cuidado de Dios por mí cubre todas las facetas de mi vida, incluyendo mi escolaridad, carrera, finanzas, relaciones, respuestas a oraciones, orientación espiritual, etc.

2) La libertad para ser un verdadero siervo de Dios: Cuando obtengo la gracia de Dios para liberarme de mis deseos, en mi vida de pensamiento, mi cuerpo puede ser un instrumento en Sus manos. ¡No hay nada más gratificante, excitante o digno de vivir en esta tierra! Puedo regocijarme de que soy libre para servirle, y usar mi cuerpo como Él pretenda durante mi breve tiempo aquí. Esto es, sin duda, la mayor alegría que jamás podría experimentar – mucho más allá de cualquier placer pasajero que podría disfrutar al ceder a mis deseos. (Romanos 6:13)

3) Una receta probada para la “victoria sobre el pecado”: Después de liberarme de los pensamientos impuros, es preparado el escenario para el resto de mi vida. En cierto modo, parece que he descubierto “la plantilla” para seguir ¡libre de cualquier pecado! Dado que esta es una de las áreas más difíciles para los jóvenes, cuando recibimos el poder de Dios para dominar nuestros deseos, el resto parece llegar de forma más natural.

Aprendí a renunciar a intentar con mi propia fuerza, y a entregarme al poder de Dios para tener éxito. Doy gracias a Dios por esto a menudo. Cualquier forma de pecado que surge dentro de mí (tales como: ansiedad, pensamientos de sospecha, compararme con los demás, impaciencia, exigencias o descontento), se encuentra con la misma consecuencia. ¡La vida es tan impresionante y liberadora cuando obtengo el poder de Dios para ser libre de todo esto!

4) Una relación de matrimonio sólida: cuando dos sirvientes de Dios que han luchado para mantenerse puros entran en el matrimonio, hay una confianza duradera y profunda formada entre ellos. Mi esposo y yo peleamos esta batalla en nuestra juventud, y nos liberamos de nuestros deseos, por el poder de Dios. Nuestra relación matrimonial puede ser descrita al 100% confiada, y llena de cuidado, amor, abnegación, unidad y armonía. No nos preocupamos por el otro “caer”; confiamos profundamente en el otro, porque sabemos qué hacer exactamente si llegan a nuestro camino cualquier pensamiento impuro. Hay una tangible, enorme cantidad de gracia divina sobre nuestro matrimonio, porque ambos le servimos primero.

Somos increíblemente bendecidos el no tener que soportar la carga de comparar nuestros detalles matrimoniales, con parejas de relaciones anteriores. Estoy profundamente agradecida a Dios por esto. No tenía ni idea del tan enorme impacto que esto tendría en nuestro matrimonio de antemano, aunque me habían advertido. Apenas he comenzado a darme cuenta que él me respeta y confía en mí profundamente, debido a mis elecciones en mi juventud.

Por supuesto, las parejas que han seguido un curso diferente en la vida también pueden lograr una feliz y confiada relación, por la gracia de Dios. Sin embargo, esto no es un hecho. Ser experimentado en la superación de nuestros deseos sexuales antes de casarse, es la “primera clase”, y prepara el escenario para cualquier tentación futura en esta área.

“Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”
1 Corintios 6: 18-20.

“Pecar contra tu propio cuerpo” tiene impactos para el resto de tu vida. También es cierto que el perdón de todos los pecados y caídas pasados es definitivo. Hay muchos ejemplos de cristianos, de todo corazón, que han llegado a una vida completamente nueva después de un “pasado fangoso”, y han recibido grandes cantidades de gracia sobre su matrimonio y sus familias. Sin embargo, está escrito que cosechará lo que siembra, por lo que vale la pena sembrar en  fidelidad.

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” Gálatas 6: 7-8.

5) La capacidad de oír la voz del Espíritu: Otro beneficio es que cuando mi propio pecado está “bajo mis pies”, soy libre para oír claramente la dirección del Espíritu. Mi experiencia es que cuando mis deseos ya no tenían poder sobre mí, el Espíritu de Dios podía hablar claramente conmigo. No menos importante, pude escuchar claro como el día con quién me casaría y cuándo. Creo que si no me hubiera conservado pura de pensamientos sobre otros hombres en mi vida, no habría podido oír esto como lo hice. Ceder a nuestros deseos nubla nuestros pensamientos e interfiere con nuestra conexión con la Cabeza.

Deseo sinceramente que todos los jóvenes puedan ver y comprender el enorme beneficio que tiene la pureza en su relación con Dios, su futuro matrimonio y su felicidad. ¡Es imposible lamentarse viviendo una vida libre del pecado! Una bendición asombrosa es derramada sobre aquellos que viven fieles a Él.

“Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.” 2 Crónicas 16: 9.

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