Planes para el futuro

–¿Cómo ves tu futuro? ¿Has planificado tu vida?
Estamos sentadas en un café, ella y yo, y dudo en contestar.

Escrito por Judith Grimes
Planes para el futuro

–¿Cómo se ve tu futuro? ¿Has planificado tu vida?
Estamos sentadas en un café, ella y yo, y dudo en contestar.

Al otro lado de la calle veo a un anciano andrajoso que está sentado en la acera frente a la panadería. Junto a él hay tiradas unas botellas vacías y él mira fijamente al vacío. Mientras miro mi compañera sigue hablando: “Tenemos que pensar sobre lo que queremos lograr. Por supuesto, nuestra carrera es primero pero también tenemos que pensar en nuestra vida personal.” Ella mueve el café y dice: “Algún día quizá hasta lleguemos a tener hijos.”

Con una mirada desafiante me dice: “¿No tienes ningún plan?” “¿Cómo va a ser tu vida dentro de diez años?”

Está en las manos de Dios

Tomo un trozo de mi pastel para hacer algo tiempo antes de contestar y respondo: “Me gusta la idea de mirar hacia el futuro.” Mi compañera sonríe de manera entusiasta pero, ¿con qué palabras puedo expresar lo que pienso? ¿logrará entenderme? Respiro profundo y digo: “Sí, tengo algunos planes, pero mi prioridad ahora es encontrar la voluntad de Dios en mi vida, por eso no te puedo dar una respuesta concreta a lo que preguntas. Pero algo sí sé, y es que voy a ser feliz.”

La duda empieza a surgir en su mirada, “¿cómo puedes estar tan segura de eso?”

Mi voz se torna firme: “Yo creo que Dios me mostrará el camino correcto y me ayudará en mis decisiones. Y sea lo que sea que traiga la vida –  ahora no puedo saber lo que vendrá – así que me voy a aferrar a las manos de Dios.” Ella me mira escéptica y pregunta: “Pero, ¿qué vas hacer si las cosas salen mal?

Creyendo con sencillez en Dios

Mi mirada se cruza otra vez con el anciano de afuera, y pienso en otros ancianos que conozco. Personas felices y temerosas de Dios llenas de sabiduría y con una vida llena de contenido. “Las cosas no van a salir mal”, le digo con certeza. “Si creo con sencillez en Dios, Él no permitirá que otros puedan señalarme y decir: ¡Ja, ja, mira que mal le ha ido a ella que supuestamente confiaba en Dios! No, Dios tiene todo el poder en el cielo y la tierra. Él nunca decepciona a aquellos que confían en Él.”

Ella en completo silencio me mira un poco sorprendida. Pero creo que entendió lo que trataba de decir.

Por dentro, siento un profundo agradecimiento y gozo mientras sigo sentada ahí, y seguimos hablando de nuestras vidas y otros temas de interés. Es una alegría poder confiar en Dios – que es mi seguro de vida y mi consejero – y que tuve la oportunidad de contarle a ella acerca de esto.

No sé si ella desea confiar en Dios también, pero más tarde, cuando nos despedimos, me da un gran abrazo y dice: “¡Ya me alegro de ver cómo será tu vida en diez años!”

Ese día más tarde abrí la Biblia y Jeremías 29:11 llama mi atención: Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis (futuro y esperanza).” 

Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

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La gracia en Cristo Jesús

Escrito por Sigurd Bratlie

«Al pensar en la gracia, piensa uno prácticamente sólo en lo que es el perdón; y puesto que todos hemos pecado, necesitamos pues de la gracia.» Así comienza Sigurd Bratlie este libro sobre la gracia. Sin embargo, continúa describiendo en detalle que la gracia en Cristo Jesús significa mucho más que perdón. También significa verdad y ayuda. Nos enseña a no pecar, de modo que podamos ser completamente libres para vivir una vida en victoria que conduce a la perfección.