¿Es tu amor por Jesús amor verdadero?

Según lo que dijo el propio Jesús, hay una forma de saber con certeza si nuestra relación con Él es verdadera.

¿Es tu amor por Jesús amor verdadero?

¿Amas a Jesús y te consideras a ti mismo como uno de sus verdaderos amigos? Ese es el tipo de relación que debemos tener con Jesús si queremos entrar en la eternidad con Él.

¿Pero, cuál es la diferencia entre el simple hecho de creer en Él y declarar su nombre, y la de tener una verdadera relación con Él? – ¿una relación en la que Jesús vive en nuestros corazones, y en la que nos volvemos más y más como Él cada día?

“Si me amáis, guardad mis mandamientos”

Jesús dice: “Si me amáis, guardad mis mandamientos… El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama… El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” Juan 14:15-24.

Gracias a Jesús hoy es posible guardar Sus mandamientos y ser participantes de las virtudes celestiales, ¡lo que hace que seamos cada día más iguales a Él!

“…Por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” 1 Juan 2:5-6. 

Él ha preparado y abierto el camino para nosotros, además también nos ha dado el Espíritu Santo como una ayuda – como un Consolador. Nosotros podemos cumplir Sus mandamientos negando nuestra propia voluntad y nunca cediendo al pecado conscientemente. Jesús nos dará todo el poder y la ayuda que necesitamos para esto si nos entregamos completamente a Él.

Haciendo la voluntad del Padre 

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” Mateo 7:21-23.

Es sumamente serio que nos aseguremos de no ser de los que invocan a Jesús, y al mismo tiempo hacen maldad – dejando de lado sus mandamientos. “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso…” 1 Juan 2:4. No podemos decir que lo amamos si no renunciamos a nuestra propia voluntad y guardamos Sus mandamientos. Si vivimos de esta manera, en realidad es a nosotros mismos a quienes amamos, y no a Jesús.

Si leemos sobre Jesús y la forma en que vivió durante Su tiempo aquí en la tierra, podemos ver cuáles son Sus mandamientos y lo que tenemos que hacer para seguirlo. “Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” Mateo 22:37-40. Los mandamientos de Dios para nosotros en nuestro tiempo son claros en Su palabra. Lee por ejemplo Mateo 5:28 y 1 Juan 2:15.

La Biblia también dice que las leyes de Dios van a ser escritas en nuestros corazones, ya no en tablas de piedra, así como lo estaban en el tiempo antes de que Jesús viniera a la tierra. “Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré.” Hebreos 10:16. Se nos ha dado el Espíritu Santo como un ayudante y Consolador en nuestro tiempo, para enseñarnos la voluntad de Dios y recordarnos todas Sus palabras (1 Juan 14:26).

Promesas para los que guardan Sus mandamientos 

Así como hay claras advertencias para aquellos que invocan a Jesús, pero no guardan Sus palabras, también hay increíbles promesas para aquellos que lo aman verdaderamente (los que guardan Sus mandamientos). “Antes bien, como está escrito, cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.” 1 Corintios 2:9.

A medida que comenzamos a guardar y a vivir las palabras de Jesús, gradualmente y cada vez más comenzamos a tomar parte de las virtudes celestiales todos los días. Esto nos hará mucho más felices y agradecidos por Sus mandamientos, pues ellos traen un verdadero reposo y un gozo que el mundo no puede ofrecernos.

“El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón.” Salmos 40:8. ¡Así pues, sus mandamientos no serán una carga para nosotros en absoluto! “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.” 1 Juan 5: 3.

Es necesario que aprendamos a guardar todos los mandamientos de Jesús si queremos heredar junto con Él; si queremos ser felices y libres en medio de todo lo que se nos presenta en el camino de nuestra vida.

Cada uno en lo personal sabe cómo es su relación con Jesús. Si no hemos hecho bien las cosas, entonces podemos tomar una nueva decisión para cambiar la forma en la que estamos viviendo y desde este momento comenzar a amarlo; así como Él nos amó primero.

“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” 1 Juan 2:15-17.

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Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

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