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El temor del Señor: una bendición en todas las formas posibles

Los apóstoles sirvieron al Señor con temor y un gran sentido de responsabilidad. ¿Cómo nos ayuda el temor del Señor a servir de la forma correcta?
The fear of the Lord

“Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres…” 2 Corintios 5:11.

Los apóstoles sirvieron al Señor con reverencia y temor piadoso. Habían visto la grandeza y la bondad de Jesús, Su santidad y pureza. Se habían familiarizado con Su ferviente odio contra el pecado en todas sus formas y Su ferviente amor por las personas para liberarlas del poder del pecado. Sabían que Jesús había luchado hasta la sangre y que no había tratado de evitar los padecimientos, hasta llegar a la muerte, para salvación de la humanidad.

Jesús había ascendido al cielo, el temor sobrevino, y los apóstoles debían continuar la obra y vida de Jesús entre la gente. La tarea de los apóstoles era ganar completamente los corazones de la gente para Cristo, guiándolos a la obediencia de la fe por medio de su ejemplo en palabra, conducta, amor y pureza. Jesús los envió al mundo tal como el Padre lo envió a Él al mundo. Ellos debían alumbrar su luz delante de los hombres, para que por sus buenas obras los hombres glorificaran al Padre que está en los cielos. (Mateo 5:16) Esta fue la razón por la que tuvieron temor del Señor.

Los representantes de Jesús

Los apóstoles fueron los representantes de Jesús en medio de un mundo malvado e incrédulo. Estaban conscientes de su responsabilidad, y temían al Señor. Debían continuar la obra de Cristo, ser victoriosos y guardar Sus mandamientos. Debían enseñar a todos los hombres a observar lo que Jesús les había mandado, para que pudieran ser presentados santos e irreprensibles ante el rostro de Dios.

Ellos habían sido testigos de la ira del Señor cuando juzgó a Ananías y Safira, y un gran temor sobrevino a toda la iglesia. Por lo tanto, también proclamaron poderosamente que sin santificación nadie verá al Señor. (Hebreos 12:14) “Desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo …” Efesios 4:25“Sed salvos de esta perversa generación.” Hechos 2:40. Cuando hablaron, hablaron conforme a la Palabra de Dios en el poder del Espíritu, con temor y mucho temblor. Su fe no se basaba en la sabiduría del hombre sino en el poder de Dios. (1 Pedro 4:11, 1 Corintios 2: 1-5) No adulteraron la Palabra de Dios para ganar honor, pero al dar a conocer la verdad, se encomendaron a la conciencia  de los hombres delante del rostro de Dios. (2 Corintios 4: 2) Sabían que las palabras del hombre son vanidad y que solo la palabra pura y sincera de la cruz es el poder de Dios que puede salvar del pecado. 

En estos días vivimos como representantes y embajadores de Jesús para llevar a cabo la obra de Dios para victoria y para glorificar el nombre de Jesús entre las personas. Cada persona le ha costado a Jesús Su preciosa sangre; por lo tanto, no seamos indiferentes a la salvación de cada alma. Así como fue la tarea de los apóstoles, nuestra tarea es ganar los corazones de las personas de manera total y completamente para Cristo, por medio de la verdad, la rectitud, el amor, la paciencia, la humildad y al ser buenos ejemplos nosotros mismos. ¡Tengamos este temor al Señor en nuestros propios corazones!

Haz las obras del Señor

Tengamos temor y responsabilidad para hacer las obras del Señor donde quiera que estemos en esta vida. Que nunca nos reunamos de manera indiferentemente, sino como intercesores, conscientes de su responsabilidad, para que todo pueda hacerse para la gloria de Jesucristo.

El temor del Señor ha desaparecido de la tierra, y solo hay unos pocos que trabajan con su propia salvación y la de otros con temor y temblor. (Filipenses 2:12) El temor del Señor es una bendición en todas las formas posibles. Además de obligarnos a ganar personas, es una fuerte confianza y un manantial de vida. (Proverbios 14: 26-27) Es limpio y permanece para siempre. (Salmos 19: 9) En el temor del Señor, aborrecemos todo mal, toda soberbia y arrogancia. (Proverbios 8:13) Da sabiduría y aumentará tus días en esta vida. (Job 28:28; Salmo 111: 10; Proverbios 10:27)

Los nombres de aquellos que temen al Señor están escritos en Su libro de memoria. Y cuando llegue aquel día, el Señor los hará sus joyas, y el Sol de justicia se levantará con salvación en sus alas. (Malaquías 3: 16-17; Malaquías 4: 2)


Este artículo ha sido traducido del noruego, y es una versión adaptada de un artículo titulado “El temor del Señor”, publicado por primera vez  en el  periódico oficial de BCC “Skjulte Skatter” (“Tesoros ocultos”) en Septiembre de 1944.
© Copyright Stiftelsen Skjulte Skatters Forlag

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