El juicio justo y el juicio malo – la salvación y la destrucción

Existe un juicio que es de provecho y uno que es perverso y destructivo. Uno es la luz y el otro es la oscuridad. ¡Lee más aquí!

Escrito por Elias Aslaksen
El juicio justo y el juicio malo – la salvación y la destrucción

“No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.” Juan 7:24.  

“Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie.” Juan 8:15. “Para juicio he venido yo a este mundo…” Juan 9:39. “Y este es el juicio: que la luz vino al mundo…” Juan 3:19. Porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo… la palabra que he hablado, ella le juzgará…” Juan 12:47-48. 

El juicio malo – condenación

Hay 2 tipos diferentes de acciones que se les llaman “juzgar.” La primera es la habitual, la cual consiste en reprochar a los demás por algo que uno desea que hicieran de otra manera. Cuando uno hace esto expresa usualmente un asombro por el hecho de que alguien hizo algo tan mal que no podría ser peor, dando así lugar indirectamente a una malvada auto admiración.

Este juicio está a menudo relacionado directamente con hablar mal de otras personas; es un juicio que se hace según la carne y sabe a condenación. Además va acompañado de odio, envidia, crueldad y un ojo que es malo.  

El juicio justo – un juicio divino

El otro tipo de juicio, es el juicio divino, el cual es un juicio que testifica de la verdad y es de beneficio para los que lo escuchan. En este caso, la verdad misma es el juez, mientras que, en la primera instancia es el “yo” malvado y corrupto quien juzga.  

El primer juicio es malo. El segundo es bueno [justo]; y es también el juicio de Dios.

El primero tiene la intención de destruirte, y el segundo tiene en mente traerte salvación ahora en el tiempo de gracia. 

Todos aquellos que aman a Dios (a la luz, la verdad, la justicia, la pureza) también aman el juicio. Los juicios de Dios son una ayuda para ellos. (Salmos 119:43; Salmos 119:52; Salmos 119:120; Salmos 119:156; Salmos 119:175.)

Todos aquellos que se deleitan en la injusticia y aman la mentira odian el juicio porque testifica de que sus mentes y acciones son malvadas.

Todas las personas que no aman el juicio tienen una mentalidad impía.

Este artículo fue traducido del noruego y publicado por primera vez con el título “No juzguéis según las apariencias, más bien juzgad con juicio justo” en la edición de Skulte Skatter (Tesoros Escondidos) de mayo de 1914.
© Stiftelsen Skjulte Skatters Forlag 1914 | ActiveChristianity

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Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.