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El camino de una fe pasiva a una fe activa

"Yo creía en Dios y en Su Hijo, pero no vivía una vida cristiana ni tampoco sentía la necesidad de vivirla." Pero ¿qué sucedió?

Siempre he percibido como algo lógico que hay un Dios poderoso detrás de todo, aunque no tuviera una formación cristiana.

El biólogo Edwin Conklin dijo una vez: “La probabilidad de que la vida se origine de un accidente es comparable a la probabilidad de que un diccionario íntegro resulte de la explosión en una imprenta” 

Este fue uno de los argumentos que utilicé desde mi temprana juventud para convencer a las personas que Dios no era una fantasía.

El curso de la vida

De niño aprendí sobre Jesús en la escuela y no tenía ninguna duda sobre que Él era el Hijo de Dios. Me parecía magnifica su forma de vivir y lo que les enseño a los hombres. Blando y misericordioso, pero sin miedo de hablar cuando era necesario. Para mí se sentía inalcanzable vivir como Él. También creía en Dios y en Su Hijo, pero no vivía una vida cristiana ni tampoco sentía la necesidad de vivirla. La vida era bastante buena y cómoda.

Luego que la vida siguió su rumbo, me volví cada vez mas triste. Se veía como la mayoría de las personas estaban ocupadas en tener una fachada exitosa. Encontrar trabajo, un buen sueldo, viajes, autos, cabañas, casas etc. Todos tenían niños inteligentes, y sus nietos erán unos genios. Las conversaciones eran generalmente basadas en este tipo de cosas. Casi nunca había espacio para los temas más importantes de la vida.

En el mundo había guerra, angustia y miseria. Increíblemente muchas personas viven así, mientras que hay algunos pocos que revuelcan en la riqueza. La política local, nacional e internacional aparece con promesas incumplidas, conflictos y a veces como tragicomedia.

Por eso cuando tenía cuarenta años ya era una persona crítica y bastante desilusionada. Cansado de las cosas del mundo. A los cincuenta años quedé viudo. Después de haber seguido de cerca y durante muchos años el desarrollo de una enfermedad terminal, esto causó una gran impresión en mí.

Anhelo por algo más

¿Cuáles eran los verdaderamente los valores de la vida? ¿Estaba listo para encontrarme con la muerte? Necesitaba alguien con quien hablar sobre estos temas.

Me dirigí a casa de mi suegra. Ella siempre había sido un ejemplo para mí de una una vida cristiana perseverante. Su difunto esposo también fue un ferviente y buen hombre de la fe.

Desde que los conocí en mi juventud y a través de todos los años fui muy curioso y me fascinaba por sus vidas. Siempre fueron amables y atentos, nunca una queja o insatisfacción. En el comedor de mi suegra había siempre paz, tranquilidad y armonía. Por eso con frecuencia estaba en su hogar y recibía buenas y valiosas conversaciones. Fui atraído por un anhelo de entrar en la misma vida.

Desde mi adolescencia recuerdo lo que Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.” (Juan 14:6). En otras palabras, estamos aquí para seguirle, y eso significa que deberíamos vivir como Él, sin pecar.

Por eso no entendía completamente cuando algunos decían o escribían que Jesús sufrió la muerte en la cruz por nuestra culpa, y que tuvo que pagar por nuestros pecados. Esto era verdad, pero la forma en la que se enfatizaba se escuchabá como que si no hubiera algo más. Había pocas pautas de cómo uno debía desarrollarse en su propia fe.

Pero, yo buscaba una vida. Tuve suerte de conocer a cristianos, entre ellos a mis suegros, que parecían tener una vida cristiana sólida y completa. Una vida donde es posible seguir a Jesús y llegar a ser como Él.

Yo quería aferrarme a esta vida.

Al final, simplemente tuve que convertirme para recibir paz en mi mente. Un poco reacio, ya que había esperado evitar lo que asumí sería una vida seria y aburrida. Pero la decisión ya habia sido tomada, así que solo tuve que seguir.

El evangelio

La palabra “evangelio” está derivada de una traducción griega antigua “euangelion”, que significa “buenas nuevas.” En la literatura antigua también significaba mensaje de victoria o como el anuncio de ya sea un nacimiento o una a la adhesión a un nuevo rey.

El mensaje de victoria con el que Jesús vino, fue un mensaje para que la gente por medio del Espíritu Santo pueda vencer el pecado que satanás implanto en toda la humanidad por la caída. Estas son definitivamente buenas nuevas, que los angeles en la tierra proclamarón el nacimiento de Cristo.

¿Qué me ha dado el evangelio?

El evangelio me ha dado o me da, de efecto, todo. La vida puede compararse con un rompecabezas. Sin Dios, faltan la mayoría de las piezas. Las piezas de Dios hacen que todo quepa en su lugar.

Aquí hay algunas de las cosas que que más me han afectado:

Here are some of the things that have affected me the most:

  • Yo creía que la vida cristiana era gris y aburrida, esto fue un gran error. Nunca antes había participado en tantas cosas tan divertidas y significativas como lo hago ahora.

  • Todas la terribles cosas que suceden en el mundo: todo sufrimiento y angustia terminarán algún día. Un gran consuelo.

  • Sin amor, todo es en vano. No es la comprensión amorosa hecha por el hombre tal como se habla o se escribe, sino el amor verdadero de Dios. Su amor es estable y no es influenciado por la política y transformaciones contemporáneas. Buscar ese amor es realmente significativo.

  • Un matrimonio cimentado en la Palabra de Dios, está construido en la roca. La misma meta y la misma mentalidad hace que haya una buena relación y que se pueda hablar de la Palabra de Dios.

  • Puedo cambiar. Por medio de la obediencia a la Palabra de Dios, mis reacciones se vuelven cada vez más de acuerdo a Su voluntad. No esxiste un mejor desarrollo que este.

  • Quizá uno de los pasatiempos sociales más comunes es hablar mal de los otros y juzgar. Aprender a dejar esto es un alivio, pues es una de las armas más destructivas de Satanás.

  • Fue algo extraño aprender que los sentimientos y el razonamiento humano son parámetros poco confiables e incorrectos. Experimentar que la Palabra de Dios es la única verdad y lo unico en que confiar, fue grandioso.

  • Al morir, el espíritu no muere, es solo una transición a algo mucho mejor. Tal certeza hace que la vida y la muerte sean mucho más simples.

  • Enfermedad, pérdida, la separación, etc. pueden parecer incomprensibles, innecesarias e injustas. Ser capaz de pensar que todo lo que sucede en la vida, tanto lo bueno como lo malo, es lo mejor para mí, es tal vez el entendimiento más importante que el evangelio me ha dado. Si realmente lo creo, solo tengo días buenos.

La vida que ahora vivo, es mejor de lo que me hubiera podido imaginar.

Lo mejor de todo, ¡es que todos los días se vuelven mejores!

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