El aborto: Una perspectiva cristiana

Pocos temas causan tanto debate, controversia, emoción y retórica como la cuestión del aborto.

Escrito por Cristianismoactivo
El aborto: Una perspectiva cristiana

Una perspectiva cristiana sobre el aborto

Pocos temas causan tanto debate, controversia, emoción y retórica como la cuestión del aborto. Ha sido tema de incontables artículos, libros, pláticas y demostraciones. Parece ser que muchas preguntas no tienen una respuesta concreta – ni ética ni científicamente.

Una de estas grandes preguntas es “¿Cuándo comienza la vida en realidad?” y la otra es “¿Cómo comienza la vida?”

Cada individuo es una entidad diferente e independiente de ambos de sus padres desde el momento de la concepción. Existen muchos debates sobre cuándo se puede decir en realidad que este individuo tiene su propia vida. ¿Es en la concepción o cuándo el corazón empieza a latir, o en otro momento?

Dios ha conocido toda la vida desde la eternidad

Como cristianos debemos basar nuestra fe y nuestras vidas en la Palabra de Dios. A pesar de que sabemos que nadie puede explicar científicamente cuando comienza la vida, nosotros por la Biblia sabemos que Dios es el creador de todas las cosas, y Él es la fuente de vida. Cuando Dios creó al primer hombre Adán, no estaba vivo hasta que Dios “sopló en su nariz aliento de vida”, luego se convirtió en un “ser viviente” (Génesis 2:7) De la misma manera, no es cierta combinación de materia química la que hace que un niño no nacido viva, sino el aliento que Dios sopla en él. Y nadie sabe cuando Él hace esto.

La vida es santa, pura e inmutable, por eso tenemos que respetarla tal como respetamos a Dios, el dador de la vida misma. Es claro a través de toda la Biblia que Dios sabe todas las cosas, tanto las de ahora como las venideras, y lo ha sabido por la eternidad. De tal forma, Él conoce a cada persona, cada vida –aún mucho antes de la concepción.

Dios no solamente conoce a cada individuo antes de que nazca, sino que también tiene un propósito para todos y cada uno de ellos. Esto se expresa claramente en el libro de los Salmos:

Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.”
Salmos 139:13-16.

Motivos “lógicos” para abortar

Muchas personas optan por interrumpir prematuramente un embarazo por varios motivos. A pesar de que el aborto se ha practicado en diferentes culturas a través de la historia, avances médicos y el cambio de las normas sociales en la sociedad moderna ha hecho esta opción más accesible y “aceptable” que en las pasadas generaciones. Los motivos “lógicos”, o algunos dirían, “egoístas” son algunos de las principales razones del aborto; puede que no sea el tiempo correcto, que los padres no puedan pagar para criar otro hijo, o que la persona está embarazada y no es socialmente aceptable, etc… Sin embargo, Nosotros no somos nadie para decidir quien vive y quien muere, Dios dice claramente: “No matarás.” Éxodo 20:13. Interrumpir el nacimiento de una vida humana por cualquiera de estas razones es tanto un pecado contra Dios como contra la vida por nacer.

No es poca cosa tener que rendir cuentas ante Dios por haber tomado la vida de lo que Él ha creado. Transgredir las leyes de Dios causa pena y dolor, incluso algunas personas experimentan un profundo estrés psicológico y espiritual después cometer o ser presionadas a abortar. Solo se puede obtener verdadero perdón y sanación buscando a Dios, quien es el Señor de la vida. Él es un Dios misericordioso y lleno de amor que dará paz a todos los que le buscan con un corazón íntegro.

Dios no muestra parcialidad

La ciencia en nuestros días ha hecho posible detectar muchas discapacidades y “anomalías” en un feto en desarrollo desde una temprana etapa. Algunos argumentan que un feto con una clara discapacidad nunca podrá tener una vida plena, y lo mejor y más razonable sería terminar el embarazo. La Biblia nos enseña que los seres humanos son creados a la imagen de Dios, y que Él ha creado a todos y cada uno de nosotros con un propósito divino – a las personas no les toca decidir quien vive y quien muere. Dios no muestra parcialidad, incluyendo a los débiles, los desventajados y los niños que aún no nacen. Él sigue siendo Su Creador. Terminar con la vida de alguien que no ha nacido solo porque no es “perfecto” es querer tomar el rol de Dios, y ¿quién les ha dado tal autoridad?

El que en el vientre me hizo a mí, ¿no lo hizo a él? ¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz?” Job 31:15.

“¡Ay del que dice al padre: ¿Por qué engendraste? y a la mujer: ¿Por qué diste a luz?! Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos.Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé.”

Una decisión tomada con Dios

Algunas situaciones no son claras en lo absoluto, y no todos los abortos son por razones “egoístas.” Aquí es totalmente necesario tener una conexión personal con Dios. Lo que significa, estar muy atento a las indicaciones y la voluntad de Dios, incluso si van en contra de nuestra propia voluntad y razonamiento y, en base a esto, ser responsable por la decisión que uno tome. Todo tiene que hacerse en fe – fe y obediencia en el Dios Todopoderoso, el que da y quita la vida, el Juez justo, el que tiene un propósito divino y un insondable amor y cuidado por cada individuo – por la madre, el niño por nacer y cualquiera que esté involucrado. Cualquier decisión que se toma junto con Dios es un asunto entre el que concierne y Dios, aquí no pueden emitir un juicio las demás personas.

Entonces, cuál es la perspectiva cristiana sobre el aborto? El cristianismo está fundado en la fe en el Dios Todopoderoso, y en Su poder creador, tanto en aspectos naturales como espirituales. La Biblia, siendo la Palabra de Dios, es el fundamento de cómo conducirnos en nuestras vidas. Nuestra confianza está en Dios, el Creador Todopoderoso, que conoce las cosas – también a las vidas que no han nacido. Nosotros, como su creación, estamos llamados a vivir ante Él en reverencia y admiración, con plena e inquebrantable fe en su amor, bondad y sabiduría. Cualquier decisión que tomamos con Dios da paz y reposo. Creemos que muchas vidas se hubieran salvado si se hubiera buscado primero a Dios antes de tomar decisiones.

 

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Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

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