Por fin me gradué ¿Ahora qué?

Estaba segura de mi fe, pero no completamente segura de mi futuro…

Escrito por Janne Epland
Por fin me gradué ¿Ahora qué?

Por fin me había graduado. La vida se veía muy prometedora. De repente me doy cuenta que llegó la hora de tomar grandes decisiones, pero ¿y si no tomo la decision “correcta”? ¿Cómo podría saber exactamente cuál es la voluntad de Dios para mi vida?

Estaba segura de mi fe, pero no muy segura de mi futuro y que iba a pasar. Estaba convencida que Dios tenía un plan para mí, y quería tomar la decisión correcta para cumplir con con este plan en mi vida.

¿Qué carrera debo elegir?

La preparatoria se acercan a su fin y mi cabeza machaca y machaca la misma pregunta una y otra vez. Me vienen constantemente muchos pensamientos durante el día, especialmente por la noche cuando trato de dormir. “¿Qué voy a ser cuando sea grande?” – la pregunta finalmente me ha golpeado con toda su fuerza. De un momento a otro se vuelve tan real como los libros usados que pronto comenzaré a empacar.

Las universidades y estudios superiores hacen señas y me atraen con todo tipo de temas. Mis pensamientos recorren cada uno de ellos, y leo mucho sobre los diferentes estudios que puedo elegir. Demasiadas opciones para mi gusto, la verdad no me gusta tener que enfrentarme a decisiones como ésta. ¿Qué pasa si tomo la decisión errónea? ¿Dios no podrá llevar a cabo su plan conmigo, entonces? Me gustaría saber exactamente lo que Dios quiere que haga, lo pienso a menudo. Mis sentimientos suben y bajan como una montaña rusa y comienzo a sentirme cansada.

Todas las cosas ayudan para mi bien – ¿independiente de la elección?

Un día desperté con un verso que desató todo el nudo y desde entonces me ha ayudado en muchas situaciones.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” Romanos 8:28.

Ahí estaba la respuesta. Tan simple como eso. Fue como si alguien hubiera encendido la luz en una habitación oscura. Mientras esté segura que quiero servir a Dios de todo corazón, entonces es lo único que le importa a Dios. El que tiene poder sobre el cielo y la tierra puede, por supuesto, hacer que todas las cosas sean para mi bien.

Una vida más simple

Fue como si una pesada carga se levantara de mis hombros en un instante. Por primera vez en mucho tiempo sentía tranquilidad en todo mi cuerpo. De pronto sentí completa convicción que Dios bendeciría lo que eligiera independiente de lo que fuese. No depende de mí educación o habilidades para que Dios me utilice, sino de mi sentir.

Cuando tengo el sentir que mi mayor deseo es servir a Dios con mi vida, entonces también me intereso en saber la verdad sobre mí misma. Ya sea que va bien o mal con las decisiones prácticas que he tomado, Dios siempre puede enseñarme a caminar como un verdadero discípulo, y puedo recibir tesoros celestiales de cada situación.

Este es el plan de Dios conmigo, que encuentre lo que habita en mi carne de modo que pueda tomar una batalla contra esto. ¿Qué es lo que habita en mi carne? Son únicamente cosas de las que realmente preferiría deshacerme, como el egoísmo, pensamientos de ansiedad, deseos y pasiones, etc. Él me da todo el poder que necesito para vencer sobre estas tentaciones, antes que se conviertan en pecado.

Una vida con Dios y su bendición

Desde luego esto me ha ayudado mucho en la vida. A menudo las situaciones parecen complicadas y difíciles, pero entonces me recuerdo a mí misma la promesa de Dios, que dice “que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.” Con esta actitud Dios puede mostrarme cuál es su voluntad en todas las situaciones de la vida, y al hacerlo recibo bendición y parte en la vida eterna.

Cuando veo las cosas desde este punto, entonces todo se simplifica de una manera peculiar. Entonces puedo simplemente tomar mis decisiones y estar segura que Dios está conmigo, ¡yo amo a Dios! Su poder para cambiar y ordenar las cosas va mucho más allá de nuestro entendimiento.

“Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.” 2 Crónicas 16:9

Es fantástico saber que Dios siempre me contempla y me apoya. Puedo descansar segura en Su mano el resto de mi vida, independiente de lo que pase. Quiero seguir luchando contra el pecado en mí misma, porque personalmente he experimentado el gozo que trae. ¡Dios realmente apoya a los que tienen corazón perfecto para con Él! Y por esto estoy increíblemente agradecida.

Dios no me mostró en forma clara y precisa lo que iba a estudiar, sino que me mostró que lo que más importante es amarle y quierer vivir la vida a la cual me llamó.

Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.