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7 consejos para padres cristianos

Sana doctrina para que nuestro hogar pueda llegar a ser como un pequeño pedazo de cielo en la tierra para nuestros hijos.

La sana doctrina debe manifestarse también en casa. Es una doctrina curativa. Por la sana doctrina, el corazón de los padres se vuelve hacia los hijos, y el corazón de los hijos se vuelve hacia los padres. (Malaquías 4: 6) Esto está en fuerte oposición con la frialdad, y la soledad que muchos sienten, aunque se cuide de sus necesidades materiales, como la comida y la ropa.

Muestra compasión

Es bueno para los niños sentir que sus padres tienen compasión, y que se interesan por sus circunstancias; para que no se sientan solos con sus cargas. Los padres deben tener un contacto con sus hijos que les permita sentir rápidamente si algo no anda bien, sin que por ello los niños se sientan dominados o presionados. Cuando la atmósfera que reina en el hogar es abierta, los niños pueden, por ellos mismos, hablar de lo que les atormenta. Una tal relación de confianza es muy valiosa.

Deja el trabajo en el lugar de trabajo

Es importante dejar a un lado, por la fe, el trajín y el estrés de la vida laboral, para participar en las tareas del hogar y estar presente cuando se está en casa. Si uno no tiene victoria sobre las preocupaciones, esto puede tener rápidamente un efecto dominó y ocasionar muchos sufrimientos, especialmente a los niños. Quizás uno no llega a soportar los padecimientos hasta el final cuando sufre humillación o cuando encuentra adversidades. Todo esto debe ser entregado a la muerte de Cristo, de forma que cuando uno llega a casa pueda bendecir su hogar.

Conoce tus ovejas

Hay que guardar a los jóvenes de la correcta manera, para que ellos no se enreden en cosas que podrían destruir sus vidas. Es importante tomarle la delantera al diablo y conocer bien a tus ovejas. “Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas, Y mira con cuidado por tus rebaños”. Proverbios 27:23.

Es bueno para un niño tener límites. Cuando estos límites son suficientemente extensos para dar al niño el espacio necesario para desarrollarse de manera sana, entonces son percibidos como una manifestación de amor y de solicitud. Los límites deben ser lo más “tolerantes” posibles, pero allí donde los haya, se debe reaccionar si se transgreden. En el interior de los límites debe reinar la bendición y la bondad. Los padres deben velar en ello. Con algunos niños habrá que “tirar más de las riendas” que con otros, incluso dentro de la misma familia. En todas las cosas, la fuerza motriz ha de ser el amor por los niños, y no el orgullo de los padres.

Ten una auténtica relación con Dios

Dios nos ha dado talentos y dones diferentes. A sus ojos, nadie es menos valioso que otro. Es en nuestras situaciones que tenemos la posibilidad de ganar toda la plenitud de Dios. Es solo vanidad y necedad el esforzarse por querer “estar a la altura” de los otros. La verdadera felicidad se halla en que tengamos una auténtica relación con Dios. Es así que podemos aportar a nuestros hijos algo que viene del Cielo. No tiene ninguna importancia si uno vive en una casa pequeña o grande. Pero que los padres tengan una buena relación, y que los niños sientan seguridad, cuidado y un amor sin reservas; esto tiene un gran significado.

Sé flexible en tu relación con ellos

Cuando los niños se vuelven adolescentes, es importante para los padres dejar un poco de lado la tarea de educadores, y preferir ser consejeros y buenos interlocutores para dialogar con los hijos. Ellos, progresivamente, se han de hacer más independientes, de manera natural. Es bueno también acordarse de los cumpleaños y otras fiestas, y hacer algo extra cuando han tenido una victoria y apoyarlos cuando han sufrido una derrota, sin importunarlos. Si uno está atento a la situación, puede uno intervenir adecuadamente, como el águila que tira sus polluelos fuera del nido, estando preparada para agarrarlos si las cosas no van bien.

Sé agradecido por ellos como individuos

Algunos niños son muy espontáneos y abiertos, y comunicativos. Otros son más cohibidos y retraídos. Unos son más fáciles y dóciles, mientras que otros son más difíciles y testarudos. Esto puede deberse también a causa de alguna enfermedad o trastorno. Todos los niños deben poder sentir que su mamá y su papá están atentos a sus necesidades y que les aman así como son. Ellos no deben tener la impresión de que sus padres buscan su propio honor o que, por el contrario, se avergüenzan de ellos.

Los padres necesitan ser bondadosos con todos sus niños, y es bueno orar por ellos y darles tiempo cuando son un poco distantes. Los padres deben esforzarse en tener una buena relación con todos los niños, sin importar la elección personal que hayan hecho. Debemos estar al lado también de los que han elegido otra vida que la de sus padres. “El atribulado es consolado por su compañero; Aun aquel que abandona el temor del Omnipotente”. Job 6:14.

Se rico en amor

Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo.” Filipenses 1.9-10. El conocimiento es amplio, pero, ¿no debería uno orar más para que este conocimiento abunde más y más en amor?

Hay mucha frialdad de sentimientos que viven en nuestra carne, incluso allí donde no lo podíamos ni imaginar. La mayoría probablemente no piensa que en África hay montañas con nieve, pero las hay. De la misma manera, puede haber mucha frialdad de sentimientos escondida en nosotros. Todos nosotros necesitamos tener una relación viva con el Espíritu de la Verdad para reconocer la verdad. Entonces, él puede hablarnos y mostrarnos lo que no vemos, aun cuando nosotros tengamos la “correcta comprensión de las cosas”. Este suspiro: “¡Miserable de mí!”, que es el suspirar de las primicias, no se oye en ningún otro lugar tanto como se oye en el hogar. (Romanos 7:24)

En tu casa, en tu hogar, tú tienes una iglesia. (Romanos 16.5) Aquí tienes un lugar donde ejercitarte y trabajar de forma que los niños realmente sientan que el reino de la infancia es un reino de los Cielos. Entonces Dios, que ve en lo oculto, también te recompensará de forma visible y manifiesta.

Este artículo ha sido traducido del noruego, y es una versión abreviada del capítulo “La Doctrina que sana” en el libro “Pastor y Profeta”, publicado por “Skjulte Skatters Forlag” en 2004.
© Copyright Stiftelsen Skjulte Skatters Forlag

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