¿Vale la pena ser cristiano?

La Biblia nos dice que para poder ser cristiano tenemos que dar nuestra propia vida, pero ¿vale la pena realmente?

Ser cristiano tiene un precio muy alto. En 1 Juan 2:6 dice que «El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” Si quieres ser un cristiano, dice la Biblia que debes renunciar a tu propia voluntad y vivir la vida que vivió Jesús. Ser cristiano significa que ya no vivo yo, más vive Cristo en mí. (Gálatas 2:20). No es solo un pasatiempo (hobby). Exige toda tu vida.

¿Por qué renunciar a toda tu vida por algo así?

¿Qué es lo que tanto vale la pena en esta vida y qué es lo que tú no puedes recibir en otro lugar? ¿Qué hace al cristianismo algo tan especial como para dar tu vida? ¿Vale realmente la pena ser cristiano?

“Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mi, la hallará.” Mateo 16:25. ¿Qué significa perder la vida por causa de él? ¿Y qué significa hallar la vida? Perder tu vida significa renunciar a tu propia voluntad. Es cuando tú dices, “Señor, decidí que mi vida te pertenece, haz lo que quieras conmigo. Yo no voy a interferir.”

Encuentras la vida cuando el Señor te responde: “Gracias, yo me encargo de cuidarte y yo te daré paz y felicidad inmensurables tanto en esta vida como en la eternidad.”

Bendecidos más allá de nuestro entendimiento

Está escrito en Malaquías 3:10: Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” [ en inglés dice: no habrá suficiente espacio para acoger esta bendición.” nota de la redacción ] Piensa por un instante en esto. ¡Serás tan bendecido que no habrá suficiente lugar para acoger esta bendición!

Pero primero debes renunciar a tu propia vida.

“No se haga mi voluntad, sino la tuya.”

Es como cuando conduces un vehículo y no eres un buen conductor, cuando permites que Dios se suba y sea tu instructor, entonces te darás cuenta que hacia donde te lleva es mucho mejor que hacia donde tú ibas. Algunas veces quizás intentes conducir en otra dirección porque en el camino hay curvas y no sabes te depara a la vuelta de la esquina. Puede ser difícil dejar todo en las manos de Dios. Pero hasta que no lo hagas, Dios no podrá hacer unaobra en tu vida. Él no puede ayudarte si insistes en hacerlo a tu manera.

Renunciar a todo por Dios no sucede automáticamente. La Biblia dice que habrá luchas por delante. Pero cuando Dios dice que ahora debes sentarte y ser paciente, mientras que en realidad quieres arrancarte el cabello y gritar de frustración – ahí es donde puedes demostrarle que realmente has renunciado a tu propia voluntad. Ahí es donde puedes decir: Señor, que no sea mi voluntad, sino la tuya.” Haciendo esto, Él te ayuda a vencer, de manera que comprenderás que a pesar de que “yo no quiero, yo siento que no es así, yo tengo mejores ideas acerca de lo que debería de hacer”, es posible decir: “ya no vivo yo, pero Cristo vive en mí.” ¡Si actúas de esta manera, Dios te da victoria!

Y serás más feliz de lo que nunca habías sido antes.

¿Qué más gano?

Toda tu vida está llena de oportunidades como esta. ¿Quién no ha sentido una y otra vez que su carne se levanta en nuestro interior? ¿Quién no ha conocido la ira, la impaciencia, los celos, la envidia o el deseo que está tan profundamente arraigado en nuestra naturaleza?

Esa pequeña voz que dice: “Yo no puedo renunciar a mi vida. Yo la necesito. Yo no quiero vivir como Jesús. Quiero hacer las cosas a mi manera. ¿Por qué debería hacer las cosas a la manera de Dios? ¿Qué gano con esto?”

¡Lo que ganas es que Dios te hace feliz! Tú no sabes cómo hacerte feliz. Crees que lo sabes; se podría pensar incluso que ahora eres feliz, pero cuando vives según tu propia voluntad – ¡es solo el placer transitorio del pecado! Es una felicidad fría y vacía que desaparece rápido y te deja peor que antes.

Una vida verdaderamente feliz

No busques salvar tu propia vida, sino la perderás; la desperdiciarás mientras intentas ser feliz de una manera que simplemente no es posible. Entrega tu vida voluntariamente; entrégala a Dios. Entones encontrarás una vida feliz. Y, los pocos años que tienes para vivir en la tierra serán llenos de gozo – pero hay aún más que esto. ¡Dios te ama tanto que su deseo es que seas feliz por toda la eternidad! Cuando termine tu vida aquí – después de haber aprovechado tu vida diciendo: Si, deseo hacer lo que Dios quiere que haga, en vez de lo que quieren hacer mis deseos – entonces recibirás una vida que es aún mejor que antes, y esa vida no termina luego de aproximadamente ochenta años. ¡Esta vida es eterna!

Entonces, si te preguntas, “¿vale realmente la pena?” solo tienes que darte cuenta que es un trato para ti. Tú cambias tu vida vieja, llena de incertidumbre y placeres vacíos, y en compensación recibes una vida totalmente nueva ¡una vida que es tanto mejor que es imposible comparar la diferencia! ¡Piensa que te aferras al parpadeo de una pequeña vela porque no te das cuenta que tienes el sol!

¿No vale la pena entonces? ¿No crees que vale la pena renunciar a su vieja vida a cambio de eterno gozo y salvación? Dios espera que renuncies a tu vida para que Él pueda cumplir con su promesa. Él también desea lo mejor para ti. Solamente tienes que dar el primer paso.

Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

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