Un embajador de Dios: ¿Puede Dios hablar a la gente a través de ti?

¿Qué dice tu vida? ¿Estás representando a Cristo?

Escrito por Laura Petkau
Un embajador de Dios: ¿Puede Dios hablar a la gente a través de ti?

Un embajador de Dios

¿Alguna vez has visto en las noticias o en una película cuando la gente se junta para recibir a una persona especial? Un elegante sedán llega y una persona muy respetable se baja. Te preguntas quién podría ser, y luego escuchas que alguien dice: “es un embajador de otro país.” ¿Qué es lo que hace tan especial a esa persona? ¿Alguna vez has pensado en cómo y por qué justamente esa persona fue elegida para ese trabajo?

Un embajador es un enviado especial, normalmente un diplomático de rango alto que fue escogido para representar a su país en otro país. Ellos representan los principios morales y estándares de su país aunque estén lejos de su patria. Y cuando la gente lo ve, piensan en el país que él representa.

“Embajador de Dios”, es una expresión muy común que se usa en todo el mundo. Piensa en esa expresión en el mismo contexto del embajador de un país. Se podría decir que solo “el mejor de los mejores” tiene que representar a Dios, por medio de su Hijo Jesucristo aquí en la tierra. Tiene que ser alguien que ejemplifique a Jesús. Dios nos quiere hablar a nosotros y por medio de nosotros, a través de su Hijo. (Hebreos 1: 2-4).

¿Realmente soy capáz de ser un embajador de Dios?

Cuando alguien se me atraviesa en el tráfico, o cuando alguien es grosero conmigo en el centro comercial, ¿cuál es mi reacción? ¿Salen quejas? ¿Puede la gente ver algo diferente en mí, o me irrito simplemente cuando los otros a mi alrededor están de mal humor? ¿Qué significa reaccionar como un embajador de Dios? ¿Significa que debería andar con una sonrisa falsa en mi cara y tratar de ser agradable, aunque no me sienta así?

Así como un embajador de un país representa cómo se comporta y se trabaja en su país, de la misma forma nosotros tenemos que representar a lo divino. “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.” Mateo 10. 10-11.

¡Hágase la voluntad de Dios! ¿Cómo puede llevarse a cabo la voluntad de Dios en mi vida? Para que se haga Su voluntad en mi vida, mi propia voluntad tiene que desaparecer. “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad.” Hebreos 10: 7-9.

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Gálatas 2: 20.

Como un embajador de Dios tengo que crucificar a mi propia voluntad para que pueda hacer la voluntad de Dios. ¿Cómo podría representar a Dios haciendo mi propia voluntad? No se puede. Pero cuando renuncio a “mi mismo”, entonces Cristo puede vivir en mí y a través de mí, y así voy creciendo en un grado cada vez más grande.

Reacciones – ¿a quién represento?

Nosotros decidimos cómo queremos reaccionar ante las situaciones que Dios nos permite pasar cada día. Puedo reaccionar “humanamente”, o puedo elegir hacer la voluntad de Dios y reaccionar como un ciudadano del cielo.

Si soy “comisionado” para representar a Dios, ¿no debería entonces tener un temor de Dios por lo que hago y digo? Volvamos al ejemplo de cuando alguien me trata de manera grosera en un centro comercial; normalmente la reacción humana es contestar de la misma manera, o tal vez aún más grosera. Pero puedo elegir reaccionar como Cristo, “quien cuando le maldecían, no respondía con maldición.” Y no solo esto, también puedo alcanzar aún más llevando cautivos mis pensamientos. Cristo “encomendaba la causa al que juzga justamente.” 1 Pedro 2: 23. No necesito ir de aquí por allá tratando de “componer” a todos los demás. ¡Pero yo puedo liberarme del pecado, y de esta forma puedo bendecir y hacer el bien, así como lo hizo Jesús! Y entonces la gente verá a quién represento.

Piensa en estas cosas la próxima vez que te sientas de mal humor, y asimismo considérate muerto a ese pecado, para que ya no tengas que reaccionar de la misma manera como lo hiciste antes en tu vida. Elige a no ceder ante tus sentimientos y experimentarás que puedes tener una sonrisa verdadera que refleja la nueva vida, la cual es la vida que Cristo creó en ti. (2 Corintios 4: 10-11) ¡Dios no tiene que hablar a la gente por medio de señales y milagros, sino que Él puede utilizarte a ti a través de tu fidelidad para hacer Su voluntad en las circunstancias diarias de la vida!

Vale la pena tener esta meta siempre en nuestra mente. ¿Estoy representando a Cristo a tal grado que los otros piensan en Él cuando me ven?

“¿Estrella eres tú? ¿Resucitaste?
¿Sentado estás en el trono?
¿Brillas como el Cordero de Dios?
¿Eres luz del firmamento?
¿Almas libras tú por tu vida en Dios?
¿Pueden una estrella en ti ver?
Firme debes ser, con Jesús morir.
Resplandecerás por siempre.”

 

(Extracto de: Skjulte Skatters Forlag, “Caminos del Señor.” Canción #335)

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Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.