Algo que todos tenemos en común

Independientemente de si tenemos una personalidad “agradable” o no, hay algo que todos tenemos en común…

Escrito por Maggie Pope
Algo que todos tenemos en común

Todos mis hijos han crecido y la mayoría se ha mudado, pero uno de mis hijos en particular comenzó a mandarme muchas preguntas interesantes. Al ser preguntas que llegan como un mensaje de texto y no son cara a cara, me da tiempo para pensar en lo que voy a decir. Algunas de las preguntas son complejas, todas interesantes, pero una en lo particular me dejo sorprendida. La pregunta era:

¿Cómo puedes dejar de vivir solo para ti mismo y ya no pensar en lo que quieres y en lo que deseas hacer, etc?” Cuando veo a … siempre está muy feliz y solo pensando en los demás

Lo que está debajo de la superficie 

La razón por la que me sorprendió esta pregunta fue porque la persona que preguntó no parece vivir una vida para sí mismo, siempre parece feliz  y pensando en otras personas. Y sé que a la persona que se mencionó en el texto como un gran ejemplo no siempre está feliz y en realidad tiene batallas para no ser egoísta e indiferente.  

Normalmente, asumimos que otras personas tienen la vida bajo control, y que nosotros somos los que no estamos haciendo nada y todavía estamos batallando con lo más básico. Podemos poner una cara de que somos fuertes, pero por debajo esto puede llevarnos a pensar negativamente sobre nuestro valor y caminar con Dios. Sin embargo, nosotros no vemos en “los otros” cómo trabajan en sus pensamientos. No vemos sus batallas, sus luchas o los pensamientos negativos que han tenido que vencer.  

Algo que todos tenemos en común 

Hay algo que todos tenemos en común, y eso es la carne o también podemos llamarle “mi propia vida” – la cual soy yo según mi naturaleza. Y esto es lo mismo para todos los que quieren seguir a Cristo – todos tenemos una naturaleza sobre la cual debemos vencer. Incluso cuando la gente tiene personalidades agradables o son “más amables” que yo, también tienen que luchar contra la naturaleza humana, pues es algo en que todos tenemos en común. Lo que cuenta no es una personalidad agradable, sino la determinación de hallar mi propia vida y perderla.

El primer principio básico para todos lo que queremos ser como Cristo es creer en esto:  

“Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien …” Romanos 7:18. 

Y el segundo:

“El que halla su vida, la perderá …” Mateo 10:39.  

Con lo que deberíamos estar ocupados 

Nuestro objetivo e interés debería estar en hallar nuestras vidas durante el día normal, y no en cómo son las otras personas. Para poder hallar nuestra vida tenemos que buscarla; cada vez que encontramos algo nuevo que es contrario a la naturaleza de Dios y lo negamos, hemos progresado en el camino de ser más como Jesús. Conseguimos el mejor resultado en este camino cuando dejamos de ser vagos y nos deshacemos de eso de tratar de ser “una mejor persona” – como las personas que conocemos y que siempre parecen ser amables y pensar en los demás. El cuerpo de Cristo no está construido por gente que trata de ser amable con los demás; sino que se construye por personas que hallan su propia vida y la pierden. Esta es la roca sobre la cual se edifica la hermandad.  

Seamos específicos sobre nuestro enemigo. Tengo que estar consciente de cuál ha sido el área contra la que luche hoy, pero eso es entre Dios y yo. Tal vez nadie se ha dado cuenta que me sentí “miserable, pobre, ciego y desnudo”, o que he luchado contra el resentimiento, la envidia o la arrogancia.  

Pero de lo que la gente se dará cuenta, si lucho y recibo victoria cada vez, es que he comenzado a cambiar. Algunas cosas pueden llevar más tiempo que otras, pero no debemos tener miedo de ir a la lucha porque se nos ha garantizado el éxito. 

“… estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:6. 

 

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Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.