Si somos salvos por la fe, ¿qué es la fe?

Es casi imposible explicar el significado de la fe en pocas palabras, pero algunas cosas son fundamentales para entender lo que es.

Si somos salvos por la fe, ¿qué es la fe?

¿Qué es la fe? ¡Puede parecer una pregunta difícil ya que es algo que no se puede ver ni es tangible, y en realidad puede significar distintas cosas para diferentes personas! Podemos preguntar de una manera más específica, ¿qué significa la fe para un cristiano? Es casi imposible describir el significado de la fe en pocas palabras, pero algunas cosas son fundamentales para entender lo que es.

La fe es una elección

En primer lugar, la fe cristiana se profesa como una fe sin reservas en la Biblia, que es la Palabra de Dios para las personas – verdadera, probada e inmutable. La fe es plena certeza y confianza en Dios, en su amor por mi y en su poder para ayudarme sin importar lo que encuentre en el camino. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Hebreos 11:6.

La fe es una elección. Necesito fe para ser un cristiano. Yo elijo creer en Jesucristo, en que él murió por nuestros pecados, y que, al creer en él, mis pecados son perdonados. La promesa es clara. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16. Es la fe en una Persona lo que salva a un alma creyente, no una fe en una filosofía particular o a un código de reglas.

Cada cristiano está de acuerdo en que la salvación es un regalo, no algo que alcanzamos por nuestro propio esfuerzo. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios 2: 8-9. Reconocer mi pecado y arrepentirme de pecar es el primer y crucial paso. ¡Pero aún así no puedo salvarme a mí mismo! “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 6:23. Para recibir esta salvación, debo creer y aceptar el regalo de Dios en mí a través de su Hijo. El perdón de pecados es un comienzo fantástico y trae una gran alegría a todos los que realmente creen en Jesús. ¡No es algo pequeño ser liberados de la carga del pecado y de la culpa en la conciencia!

¿Qué pasa después?

Así pues, soy salvo por la gracia a través de la fe. Si yo elijo creer, ¿qué pasa después? ¿Todavía necesito fe? ¡Sí! Si es que quiero vivir una vida agradable al Salvador en el cuál yo creo. A pesar de que la culpa del pecado se ha ido, aún continúa morando el pecado en mi naturaleza humana, el cual es la causa de muchas tentaciones. En el siguiente verso de Efesios 2 nos habla acerca de los pensamientos de Dios hacia nosotros después de nuestra primera experiencia de salvación. “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Efesios 2:10. Dios nos tiene preparado algo aún más grandioso y maravilloso después de creer en el perdón que Él nos da.

También está escrito en Romanos 5:10: “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.” La vida de Jesús fue una vida activa. “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia.” Hebreos 5:8. Para ser salvos a través de su vida, necesitamos una fe que me lleve a la acción. Pablo lo llama obediencia a la fe (Romanos 1:5).

Jesús es nuestro gran precursor, el autor y consumador de la fe. (Hebreos 12:2) Todos los héroes de la fe en el antiguo pacto actuaron por la fe. Ellos hicieron algo, ¡cada uno de ellos creyeron y actuaron! Por fe, Noé construyó el arca; por fe, fue Abraham obediente, etc. (Hebreos 11)

¡Ve a la acción!

Juan escribe de manera muy sencilla: “En él estaba la vida, y la vida era luz de los hombres.” Juan 1:4. Esta es la luz de la vida de Jesús en la cual debemos andar e ¡ir a la acción! Si realmente quiero obedecer a Dios y a sus leyes de vida que están en su Palabra, entonces me encontraré rápidamente en una batalla, una batalla contra el pecado que la luz me revela. ¡Esta es la buena batalla de la fe!

Para ganar esta batalla, debo creer en un poder que no está en mí, es decir en el poder del Espíritu Santo, en Jesús quien ha prometido que me salvará perpetuamente (Hebreos 7:25). Esta perpetua salvación es la obra de la fe. Esto no tiene nada que ver con mis sentimientos, los cuales van de arriba abajo como un yoyo. Pero cuando uno tiene fe en Dios, y toma la decisión en su corazón de ser obediente, a pesar de ir en contra de sus sentimientos y de su entendimiento humano, ¡entonces ahí Dios también entra en acción! ¡Y envía gracia y ayuda en el momento oportuno, y toda la honra de la salvación le pertenece a Él!

¡La fe nos abre la puerta a una vida de victoria! ¡Por fe realmente podemos vencer, así como Jesús venció! “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” 1 Juan 5:5. Uno debe creer en el poder de Dios para ser salvos. Cuando tomo mi cruz y me niego a mí mismo, así como Jesús lo hizo; o como también está escrito: “con Cristo estoy juntamente crucificado”, recibo victoria sobre el pecado y sobre mi propia vida. “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Gálatas 2: 19-20.

Lectura adicional: Cómo nos beneficiamos del tremendo poder de la fe.

¡La fe es una posesión preciosa! Como mencionamos al inicio, no es visible o tangible. Sin embargo, Jesús le dijo a Tomás mientras dudaba: “Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.” Juan 20:29. Pedro también escribe acerca de esta bendición: “A quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.” 1 Pedro 1: 8-9. ¡El resultado de una fe viva es visible y tangible! ¡Los discípulos vieron esto y lo comprobaron en Jesús, y nuestro llamado como cristianos es llegar a esa misma vida gloriosa y llena de gozo a través de la fe!

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Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

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