Sansón: El indiscutible poder de un pacto con Dios

La fuerza de Sansón estuvo con él todo el tiempo en el que fue fiel a su pacto …

Sansón: El indiscutible poder de un pacto con Dios

Debido a que la historia de Sansón está en el libro de Jueces, el nombre de Sansón es el sinónimo de “gran fuerza física.” Pero como sabemos, el poder que Sansón tuvo no era de ejercitarse regularmente (aunque probablemente también lo hacía). La fuente de donde provenía la verdadera fuerza de Sansón era de su pacto con Dios. 

El pacto de Sansón con Dios 

La historia de Sansón nos habla de que él se dedicó a un grupo llamado los “Nazareos.” Un Nazareo era alguien que voluntariamente hacia un voto de consagración a Dios. El requisito que tenían era no tomar bebidas fuertes, ni cortar sus cabellos. Mientras Sansón era fiel al pacto, Dios lo llenaba de fuerza y literalmente no había nada que pudiera vencerlo. Sansón despedazó a un león con sus manos, mató a mil hombres solamente usando la quijada de un burro como arma, levantó las puertas de la ciudad de Gaza y las llevó sobre sus hombros hasta la cima de un monte, entre otras cosas más…

Debido al poder que tenía, los Filisteos — los enemigos de Israel, quienes en ese momento dominaban sobre ellos — siempre trataban de matar a Sansón. Pero no importa cuánto intentaban, Sansón era invencible. 

 Así era, hasta el momento en el que decidió ser infiel a su pacto con Dios … 

En un momento de debilidad, Sansón reveló el secreto de su fuerza a Dalila, una filistea de la que se había enamorado. En ese momento fue derrotado. Los filisteos raparon su cabello cuando dormía y finalmente fueron capaces de hacerlo prisionero. Cuando despertó, él todavía pensaba que era capaz de vencerlos, pero por haber roto su pacto con Dios, el Señor se había apartado de él. Ahora, solo era como cualquier hombre ordinario. Los filisteos le sacaron los ojos, lo llevaron a Gaza y lo ataron para que moliese en una la cárcel. 

Nuestro pacto

Hay una seria lección que podemos aprender de la historia de Sansón. Si queremos de todo corazón servir a Dios, entonces es importante entender que nosotros también tendremos un enemigo que siempre buscará destruirnos. Satanás está siempre dispuesto a impedir que las personas sirvan a Dios, él quiere destruir sus vidas en Dios para no puedan recibir el gran poder espiritual que un sincero discípulo recibe en su vida. Este poder, el cual te da fuerza para vencer al pecado y los poderes de las tinieblas, le aterroriza porque es el mismo poder que un día lo derrotará por completo y destruirá su reino. 

Sin embargo, mientras seamos fieles en nuestro pacto de discipulado y mantengamos una mente pura con Cristo, ¡seremos tan invencibles como lo fue Sansón! Recibiremos poder celestial en nuestra vida para vencer toda maldad; ¡todas las tentaciones! Y cuando la batalla se vuelva intensa, Dios nos refrescará continuamente con nuevas fuerzas para seguir adelante, siempre y cuando no nos rindamos y cedamos al enemigo. 

“Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.” 2 Crónicas 16:9.

Pero si nosotros, así como Sansón, nos cansamos de resistir al pecado, cedemos ante la tentación, dejamos de ser fieles y permitimos que la impureza entre a nuestro corazón, entonces también perderemos el poder que recibimos del Señor. Nos convertiremos en personas ordinarias sin fuerza divina y fácilmente seremos prisioneros de tipo de perversidades. Ya no tendremos el poder que necesitamos cuando el enemigo venga. 

Un tipo diferente de fuerza 

No podemos vencer a Satanás a menos que tengamos el poder de Dios en nuestras vidas y solo recibimos este poder en relación con la pureza de nuestro corazón y nuestra fidelidad. No ayuda luchar con nuestra propia fuerza para hacer el bien. Si sabemos que hemos roto nuestro pacto con Dios, y estamos viviendo de una manera que no es de acuerdo a la voluntad de Dios o incluso intentamos mantener un poco de nuestra propia voluntad, no tendremos el poder necesario para vencer en la tentación. Necesitamos un tipo diferente de fuerza para vencer el pecado — necesitamos el poder divino a través del Espíritu Santo. 

Muchas personas han caminado por el mismo camino de Sansón, han perdido el poder que tenían en sus vidas por causa de la infidelidad, han apagado el Espíritu. (1 Tesalonicenses 5:19) 

¡No tenemos que compartir el mismo destino que en la historia de Sansón! Podemos guardar nuestros corazones en pureza y podemos simplemente ser fieles para mantener nuestro discipulado — para servir a Dios en lugar de a nosotros mismos. Entonces tendremos un interminable suministro de poder del Señor y veremos claramente por qué estamos luchando. ¡Seremos invencibles en nuestra batalla contra el pecado! 

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Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

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