¿Puedes decir en realidad que eres celoso para Dios?

La palabra Celo no es muy común en estos días. Sin embargo, ¡para un Cristiano es algo necesario en el mundo en que vivimos!

¿Puedes decir en realidad que eres celoso para Dios?

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Celé con gran celo a Jerusalén y a Sion.” Zacarías 1:13-14.

Dios es un Dios celoso, y todos sus verdaderos hijos e hijas deberían poder decir lo mismo. Está escrito sobre Jesús – nuestro precursor y ejemplo: “Porque me consumió el celo de tu casa.” Salmos 69:9. Todos los verdaderos seguidores de Jesús pueden decir: “Ven conmigo, y verás mi celo por Jehová.” 2 Reyes 10:16.

¿Puedes decir en realidad que eres celosos para Dios?

El celo es necesario

Necesitamos ver algo extraordinario y precioso para ser realmente celosos por ello. Cuando Pablo vio la gloria que podía ganar en Cristo Jesús, estimó todo como pérdida y lo tuvo por basura (Filipenses 3:7-11). ¡Eso es celo! Cristo y la Iglesia eran los únicos intereses que tenía en su vida. Él había recibido ojos iluminados y ungidos, lo que significaba que podía ver y comprender cuán grande es la vida de un discípulo de Cristo. Estaba completamente absorbido por su amor a Cristo, así que siempre supo para qué estaba trabajando y prosiguió celosamente. También oró sinceramente por los demás, para que también pudieran recibir ojos iluminados en su entendimiento y para que pudieran ver y comprender su verdadera esperanza. (Efesios 1:18).

Ahora es vital para nosotros entender nuestra esperanza, y vivir con celo. Estamos rodeados todo tipo de poderes espirituales malvados que quieren esclavizarnos e impedirnos seguir adelante. Los espíritus de indiferencia, pereza e impureza quieren poner sus manos sobre nosotros. Si no estamos atentos y luchamos con suficiente celo, pronto nos sentiremos como en casa en este mundo y desearemos cosas terrenales. Así no veremos el pecado tan malo como en realidad lo es, y no nos preocuparemos demasiado por un poco de impureza, amargura, ingratitud, rencor, etc. Jesús dijo que si tu ojo es ocasión de pecar sería mejor sacarlo, y si tu mano también sería mejor cortarla (Mateo 5:27-30) El tenía una visión muy clara.

Todo nuestro interés debe estar puesto en Cristo y en preparar la Iglesia para Su venida. Aquí debemos usar todo los recursos necesarios. Sin celo no tomaremos parte de Su sabiduría que reinará por la eternidad. El señor es celoso para ti y para mí, para ayudarnos en todas las situaciones–Si estamos entre los que se entregan completamente, Él se asegurará de que ni una sola tentación sea demasiado difícil para nosotros; Él nos da todo lo que pertenece a la vida y la piedad.

El tiempo es corto

La oscuridad de la noche avanza rápidamente sobre la tierra. El tiempo que nos queda es corto, y tenemos que estar listos cuando Cristo venga a recoger a los que le pertenecen. Él purifica para Sí mismo a Su pueblo, celoso de buenas obras. (Tito 2:14)

La mayoría de las personas son celosas para defender su propio honor y ganar dinero y así poder comprar todo lo que desean. Si les hablas sobre lo glorioso que es negarte a ti mismo y sufrir injustamente con gozo, no ven, por lo general, ninguna gloria en absoluto.

Sin embargo, si amamos a Cristo más que a nuestras concupiscencias, tenemos un amor celoso. No da cabida a ningún tipo de pecado debido a la debilidad. Ama lo que Dios ama, odia lo que Dios odia, y siempre morarás donde Dios habita.

“Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.” Apocalipsis 3:16. Si estamos en Cristo y no vemos nada lo suficientemente glorioso, de modo que nos impida volvernos tibios y llevarnos por las cosas terrenales, entonces tampoco somos dignos de estar con Él.

El tiempo se agota, por lo que debemos estimularnos unos a otros aún más al amor y a las buenas obras. (Hebreos 10: 24-25) Tenemos que ponernos a prueba y asegurarnos de que siempre tengamos un amor ferviente para Jesús. ¿Cómo podemos permitir que incluso el pecado más pequeño tenga poder en nuestra vida, cuando sabemos que cada pecado nos separa de Cristo?

El celo nos llevará a la victoria, al crecimiento y al progreso, y tendremos comunión con el Padre, el Hijo y con los demás en la luz. Podemos buscar con gozo “la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.” (Tito 2:13).

 

Este artículo está inspirado en un artículo llamado “Un gran celo” escrito por Aksel J. Smith y publicado por primera vez en el periódico oficial de BCC “Skjulte Skatter” (“Tesoros Escondidos”) en Julio de 1961.

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Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

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