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Victoria sobre el pecado

Las escrituras no son ambiguas en cuanto a la victoria sobre el pecado. Es completamente posible llegar a una vida victoriosa, y es absolutamente innecesario vivir en pecado. Nadie necesita ser un esclavo del pecado.
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¿Qué es el pecado?

Sabemos que todos somos pecadores y necesitamos ser salvos de nuestro pecado. Pero, ¿cuál es la definición de pecado?

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El perdón de pecados

El perdón de pecados es unos de los mayores regalos que existen. Es el comienzo de la vida cristiana, uno de los resultados de la obra de Jesús. ¿Qué implica el perdón de pecados, cómo lo recibimos, y qué es lo que sucede a continuación?

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¿Qué es la conciencia? ¿Cómo hago frente a los sentimientos de culpa?

¿Cómo puedo saber con certeza qué es lo correcto y lo incorrecto? ¿Qué debo hacer con esos sentimientos de culpa?

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¿Cuál es la diferencia entre tener pecado y cometer pecado?

Juan escribe que todos tenemos pecado, pero que aquellos que cometen pecado no han visto ni conocen a Dios. (1 Juan 1,8; 1 Juan 3,6) ¿Cuál es la diferencia?

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5

¿Cuál es la diferencia entre tentación y pecado?

¿Hay en la actualidad alguna diferencia entre tentación y pecado?

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6

¿Cómo recibo victoria sobre el pecado?

En la Biblia está escrito sobre ser «más que vencedores» sobre el pecado. Pero, ¿cómo?

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Preguntas Frecuentes

¡Sí! A pesar que tenemos una naturaleza pecaminosa, ¡no necesitamos cometer pecado! Si estamos dispuestos a negar nuestra propia voluntad y elegir la voluntad de Dios, a través del poder del Espíritu Santo podemos vencer todo el pecado que habita en nosotros. Lee más aquí.

Después de la caída en el pecado, todas las personas heredaron el pecado en la carne – no la culpa del acto, pero una tendencia o inclinación a seguir su propia voluntad en lugar de la voluntad de Dios. La Biblia usa muchas expresiones para describir esta inclinación: el pecado en la carne, el cuerpo del pecado, la ley del pecado, los deseos y pasiones etc. En Romanos 7,18 Pablo escribe: «Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien.» Aquí describe esta tendencia al pecado que todos hemos heredado. Lee más aquí.

No, la tentación es una prueba de mi fe. Cometo pecado cuando mi mente está de acuerdo con el deseo y decido ceder a la tentación. El pecado no puede llevarse a cabo a menos que yo esté de acuerdo con él. Lee más aquí.

Esto es cuando actúo, hablo o pienso contrariamente a la voluntad de Dios, sin ser consciente de aquello en el momento. Debido a que esto nunca pasó por mi consciencia, no tengo ninguna culpa. Dios no me condenará por aquel pecado del cual no soy consciente. Sin embargo, incluso estas obras pueden desarrollarse en mi conciencia posteriormente, y deban ser puestas en orden (juzgadas y rechazadas por mi mente consciente). Lee más aquí.

Podemos vencer el pecado a través de Jesucristo, nuestro precursor. Él abrió este camino a través de la carne para nosotros para que le sigamos. «Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca.» 1 Pedro 2, 21-22. Una vida de victoria sobre el pecado es completamente posible a través del poder del Espíritu Santo, que Dios envió después de la partida de Jesús. ¡El Espíritu Santo nos ayuda a caminar los mismos pasos que Jesús anduvo, y nos da el poder para vencer las mismas dificultades que Jesús enfrentó! Lee más aquí.

¡Cada vez que hacemos morir nuestra propia voluntad (como Jesús lo hizo) estamos más y más cerca de llegar a ser como Él! La vida de Jesús se manifestará en nuestro cuerpo; ¡seremos partícipes de su propia naturaleza divina! (2 Pedro 1, 3-4) Nuestra propia naturaleza egoísta y pecaminosa será reemplazada con «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.» (Gálatas 5,22) No existe un mayor desarrollo posible. Lee más aquí.

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