¿Cuál es el costo de ser un discípulo?

En muchas ocasiones, Jesús exhortó a las personas a tener en cuenta el costo antes de comprometerse a sí mismos de seguirle – de ser sus discípulos.

«Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.» Lucas 14,28-30.

Desafortunadamente, este es el estado en que muchos creyentes están. Comienzan como discípulos sin tener en cuenta el costo, y terminan en pecado e hipocresía, trayendo vergüenza al término «cristiano» y convirtiéndose en objetos de desprecio.

¿Cuál es entonces, el costo de ser un discípulo?

«Padre, y madre, y mujer, e hijos… »

Jesús nos dice claramente en los versos anteriores: «Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.» Lucas 14,26-27. En otras palabras, ser un discípulo nos cuesta todo.

Cuando Jesús habla sobre «odiar» a los miembros de la familia, y hasta la propia vida, no se refiere a un odio a las personas en particular o de un cansancio de la vida. Significa que los discípulos no están atados a consejos, razonamiento, opiniones e influencias humanas. Solamente son guiados por las pisadas de su Maestro. Esto puede traer reproches y conflictos y separación de aquellos que no tienen el mismo sentir, y puede parecer un precio alto a pagar. Pero sin hacer esto, un discípulo no puede verdaderamente seguir a Cristo y servir a Dios.

Por otro lado, los verdaderos discípulos son liberados de toda consideración sobre sí mismos y los demás, y se vuelven uno con Cristo. ¡Además, esto también conduce a comunión, a alentarnos y edificarnos con cada discípulo en particular y con todos aquellos que tienen el mismo objetivo! Las recompensas para el discipulado son realmente grandes. Jesús dice: «Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.» Mateo 19,29.

«Aun también la propia vida»

El costo final para ser un discípulo es odiar y dejar «aún también la propia vida». Nuestra «propia vida» en este contexto es nuestra propia voluntad, nuestras opiniones, nuestras reacciones humanas. Por causa de la caída, toda nuestra voluntad y nuestra naturaleza han sido contaminadas por el pecado y el egoísmo. Al sentirnos ofendidos, desalentados o impacientes, mostrando parcialidad o cediendo a la impureza o el orgullo – todas estas son manifestaciones de nuestra «propia vida», la inclinación al pecado que se encuentra en nuestra naturaleza humana, o carne. En contraste, toda la voluntad de Dios consiste en todo lo que es bueno y desinteresado. ¡Para poder ser conformados de lo que somos a la imagen de Cristo, nuestra «propia vida» debe morir!

Para llevar nuestra propia vida a la muerte, como discípulos debemos orar a Dios por ayuda y negar nuestra propia voluntad hasta el fin. Esta es la cruz que Jesús dice que los discípulos deben tomar diariamente (Lucas 9,23; Lucas 14,27), teniendo como resultado una muerte sobre el pecado. Esto ocurre diariamente en la vida de los verdaderos discípulos. Esto fue lo que Jesús hizo, y sus discípulos aprendieron de Él y le siguieron por el mismo camino. (Hebreos 5,7-9) ¡El resultado es que la vida de Cristo – sus virtudes – comienzan a manifestarse en nuestra vida!

Si no negamos nuestro pecado y nuestra propia voluntad, nuestra «propia vida» permanecerá, y la vida de Cristo, no podrá manifestarse en nosotros. No seremos transformados. No podremos ser transformados a la imagen de nuestro Maestro. Quizás podamos seguir diciendo que somos discípulos, asistir a la iglesia, tener debates sobre lo que es pecado o no, hacer obras de caridad y llamar a Jesús «Señor». Pero a largo plazo esta forma de piedad no podrá cubrir el pecado al que todavía estamos atados. Pablo describe este triste estado entre los cristianos que no quieren pagar el precio: «Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella.» 2 Timoteo 3,2-5.

Sin cumplir las condiciones, no podemos ser discípulos de Jesús. ¡Pero la buena nueva, es que Dios nos puede ayudar a lograr esto! Cuando estamos dispuestos a ser obedientes a la voluntad de Dios, nos convertimos en una nueva creación. Morimos con Él, y vivimos con Él. Crecemos en las virtudes de Cristo y nos volvemos cada vez más semejantes a nuestro Maestro.

«Si somos muertos con él, también viviremos con él.» 2 Timoteo 2,11.

 

Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

1

La vida de un discípulo – Introducción

Jesús nos exhorta a renunciar a todo para seguirle – para ser sus discípulos. ¿Qué significa ser un discípulo? ¿Por qué vale la pena renunciar incluso a nuestra propia vida por esto? Jesús mismo nos ha llamado a ser sus discípulos, sus […]

Leer más
2

¿Quién es un discípulo?

Millones de personas adoran a Jesús como Señor. Pero, ¿qué significa ser un discípulo?

Leer más
3

¿Cuál es el costo de ser un discípulo?

On several occasions, Jesus urged people to count the cost before committing themselves to following Him – to becoming His disciple.

Leer más
4

El desarrollo de un discípulo – El perdón y el Espíritu Santo

Uno de los aspectos más interesantes de la vida de un discípulo es que consiste de crecimiento y de desarrollo constantes. Jesús mismo tuvo que aprender la obediencia mientras tuvo la condición de hombre sobre la tierra (Hebreos 5,8), y experimentó crecimiento […]

Leer más
5

El desarrollo de un discípulo – El camino de la cruz y la edificación de la iglesia

Recibir el perdón de pecados nos permite tener un nuevo comienzo en la vida. Ahora los discípulos están preparados para comenzar en el sendero que conduce a la meta – a ser como su Maestro, Jesucristo. Sabemos que es posible llegar a […]

Leer más