Des-cristianización entre los cristianos

¿Están todavía anunciando el verdadero cristianismo aquellos que hacen llamar cristianos?

Escrito por Arild Tombre
Des-cristianización entre los cristianos

Cuando observamos la sociedad en la que vivimos, no es difícil concluir que ha ocurrido una descristianización y continúa ocurriendo a un ritmo cada vez más acelerado. Lo más trágico acerca de esto es que está tomando lugar dentro del ámbito cristiano.

Esto está sucediendo de tal manera que el cristianismo, en gran parte, ya no logra tener un impacto en la sociedad. Jesús describe a Sus discípulos como la luz y sal del mundo. Cuando esta luz y sal pierden su fuerza, aquellos cristianos terminan cayendo en cosas mundanas y descristianizándose.

La autoridad de las escrituras es rechazada

Durante la Reforma, los reformadores predicaban Sola Escritura (“solo con la escritura”); sin embargo, las denominaciones que hoy en día profesan los sucesores de la Reforma; en gran medida, han abandonado esta fidelidad a la palabra de Dios, e incluso han olvidado los principios de sus respectivas denominaciones. La Biblia es llamada “Las Sagradas Escrituras”, pero muchos de los actuales cristianos rechazan su poder.

A menudo, los teólogos modernos han sido precursores en este proceso de descristianización y han rechazado la autoridad de Las Sagradas Escrituras. Este es el espíritu reinante de los tiempos. Como resultado, los cristianos se vuelven más y más mundanos. “El perdón de los pecados” se ha convertido casi en un “permiso para pecar” y la justificación del pecador arrepentido se ha convertido en una “justificación del pecado.”

La obediencia de la fe

El apóstol Pablo escribió en Romanos 1 acerca de su ministerio de apostolado y su meta de lograr la obediencia a la fe en todas las naciones para honrar el nombre de Dios. (Romanos 1:5) Él termina esta misma carta escribiendo acerca de “la obediencia a la fe.” Es muy difícil encontrar este mensaje de la obediencia a la fe en las iglesias de hoy en día. No existe ni la predica acerca del “discipulado” ni de la “obediencia a la fe.” Solo aquellos que son obedientes son verdaderos creyentes. Solo discípulos (aprendices) experimentan lo que Pablo dice, “…sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.” Efesios 4:15.

¿Un mensaje para los jóvenes?

Las iglesias y congregaciones están asustadas de perder a sus jóvenes, y el espíritu de este tiempo les da una buena razón para preocuparse. Sin embargo, nosotros hemos experimentado por un largo periodo de tiempo que predicar la obediencia a la fe realmente emociona e inspira a los jóvenes discípulos. Pablo escribe en 1 Corintios 1:18 que la palabra de la cruz es poder de Dios. Por ello, él tenía miedo de predicar el evangelio de tal manera que la cruz de Cristo se hiciera vana y perdiera su poder. Mira también el versículo 17. En Gálatas 2:20, vemos un buen ejemplo de cómo Pablo predicaba la palabra de la cruz: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” Las iglesias y asambleas que pierden la palabra de la cruz también pierden a sus jóvenes, o de lo contrario tienen que observar como la próxima generación se vuelve más y más mundana y apartada de la vida en Dios.

Que cada persona que lea este artículo reciba en su corazón la exhortación de Pablo en Romanos 12:2: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Aquello que es bueno y agradable para Dios; lo que es perfecto, los discípulos lo tienen como su anhelo y en la oración de su corazón, por ello, tendrán un desarrollo completamente diferente a aquellas personas cuyas sus vidas se vuelven cada vez más mundanas.

Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

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La gracia en Cristo Jesús

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«Al pensar en la gracia, piensa uno prácticamente sólo en lo que es el perdón; y puesto que todos hemos pecado, necesitamos pues de la gracia.» Así comienza Sigurd Bratlie este libro sobre la gracia. Sin embargo, continúa describiendo en detalle que la gracia en Cristo Jesús significa mucho más que perdón. También significa verdad y ayuda. Nos enseña a no pecar, de modo que podamos ser completamente libres para vivir una vida en victoria que conduce a la perfección.