¿Cómo puedo tener una relación más íntima con Jesús?

¿Está Jesús vivo y cerca de tu vida?

Escrito por Vern Nicolette
¿Cómo puedo tener una relación más íntima con Jesús?

La relación que los cristianos tienen con Jesús puede variar mucho de persona a persona. El hecho que te hayas convertido, es decir, hecho un cristiano, no necesariamente significa que tienes una relación profunda e íntima con Jesús.

Una relación viva e íntima con Jesús

Para algunos cristianos una relación con Jesús consiste solamente en orar e ir a la iglesia los domingos. Éstos dejan que Jesús se sacrifique por sus pecados, pero la relación con Él se detiene allí. Para otros, Jesús es un ejemplo a seguir, y hacen lo mejor que pueden para vivir como Él lo hizo. Pero como Jesús está en el cielo y ellos están aquí, realmente no esperan tener una gran relación con Él y, por lo tanto, no la tienen. Tales relaciones con Jesús pueden, en el mejor de los casos, describirse como “distantes.”

Sin embargo, la Biblia habla de una relación íntima, fuerte y vigorosa con Jesús. Después de todo, Él es una persona, no un “concepto teológico”; no es alguien que alguna vez vivió en la tierra y ahora está lejos, sino una persona que está viva y puede estar muy cerca. Él mismo fue tentado según nuestra semejanza, pero venció el pecado y la muerte (Hebreos 4:15; Romanos 6: 8). A causa de su fidelidad, Él tiene todo el poder y la gracia para ayudarte a vencer sobre el pecado, lo que significa también que tu relación con Él puede estar llena de vida, no estancada y muerta, porque ¡Él mismo está vivo! (Apocalipsis 1:18)

Elígelo a Él

El hecho, es que tú mismo decides qué tipo de relación quieres tener con Jesús. Primero debes elegir creer que es posible tener una relación íntima con Él antes de que puedas entablar esa relación, ya que todo, espiritualmente hablando, es producto de la fe de cada uno.

Una relación con Jesús no es unilateral. Jesús deja esto claro cuando dice: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. Juan 14:23. ¡Piensa que Jesús y el Padre quieren venir y hacer morada contigo! ¿Es esa la relación que tienes con Él?

Y otra vez dice: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Juan 14:21. ¿Alguna vez has pensado que Jesús se quiere manifestar (revelar) a ti?, esa promesa se las da a los que lo aman y guardan sus mandamientos, por lo que está claro que tal revelación de Jesús tendrá lugar durante toda tu vida como cristiano, y no solo al comienzo de tu vida cristiana.

Comunión diaria

Si decides cumplir con estas condiciones (obedecer a la Palabra de Jesús en tu vida), Jesús se convertirá en un amigo amado, con el que podrás tener comunión. Él no está lejos de ti, sino que vive y habla a tu corazón y tu mente a través del Espíritu Santo. (¿Acaso no dijo: “El reino de los cielos está dentro de ti?”). Habrá un diálogo continuo con aquel a quien amas y sigues. Él no es solo tu amigo, sino que es alguien que entiende lo que es ser tentado, y por lo tanto puede ayudarte en momento de necesidad. Él es una fuente de sabiduría y ánimo, y por lo tanto una fuente de fortaleza en el tiempo de la tentación. Él es tu Salvador, no solo desde la penalidad del pecado sino también desde su poder en tu vida diaria. Como está escrito: “… nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” Salmos 46:1. ¡Así es como experimentarás a Jesús! Él tiene compasión por los débiles, porque Él mismo ha experimentado la debilidad humana (Hebreos 4:15).

Tu relación con Jesús está en tu corazón, mente y espíritu. Cuando Él es el centro de tu afecto, entonces también se sienta en el trono de tu corazón. Los pensamientos que vienen a tu mente comienzan a ser exhibidos ante Él, con la actitud del corazón: “Querido Señor Jesús, ¿es este pensamiento agradable a tus ojos?”, con tal actitud, tu corazón comienza a entender qué es la mente de Jesús, que es la mente del Espíritu: ¡vida y paz!, aprendes que algunos pensamientos te traen vida y paz, mientras que otros solo traen inquietud y vacío. De esta manera, aprendes a discernir entre el bien y el mal en las situaciones cotidianas de la vida, entre lo que es y lo que no es agradable a Su vista. Jesús se convierte en tu instructor y guía para una vida más profunda en el Espíritu.

La relación que tienes con Jesús también está en tu espíritu humano, donde aprendes a dirigirte a Él en momentos de estrés, lucha y tentación, lejos de tus propios pensamientos y sentimientos. Allí te encuentras con el Espíritu de Jesús, que es el espíritu de la profecía. (Apocalipsis 19:10) El espíritu profético de Jesús habla edificación, exhortación y consuelo a tu espíritu humano, y sentirás que estás siendo poderosamente fortalecido.

A medida que te acercas a Jesús, las palabras bíblicas que has leído, escuchado y hablado tantas veces antes, cobrarán vida repentinamente para ti. Los versos secos que antes tenían poco significado se llenarán de poder para vivir la vida que Jesús vivió. Sentirás que un espíritu de revelación habla en tu hombre interior, y entenderás la Palabra de Dios y tu propia vida de manera muy diferente como resultado. La fe nacerá en tu corazón a un nivel más profundo con cada revelación sobre la Palabra. Y a medida que tu fe crece, también lo hará el poder del Espíritu en tu vida, para que puedas seguir los pasos de Jesús aún más.

Una relación cada vez más profunda con Cristo

Las relaciones con las personas son dinámicas, ya que a menudo cambian con el tiempo y pueden crecer más. Así también es con tu relación con Jesús. Así como la misericordia de Dios se renueva cada mañana, ¡tu relación con Jesús también puede ser nueva y viva cada mañana! La relación se hace más profunda a medida que aumenta tu amor hacia Él, y a medida que disminuye el amor a tu propia vida (es decir, tu propia voluntad).

Jesús dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3:20.

Él dice “si alguno oye.” ¿Acaso eso no te incluye a ti?

Puede ser que seas cristiano desde hace mucho tiempo, pero nunca has experimentado realmente una relación íntima con Jesús. ¿Lo sientes llamando a la puerta de tu corazón hoy? Invítalo a tu corazón, no solo como un sacrificio por tus pecados, sino como un amigo querido y amado, como Señor y Maestro, como Aquel a quien deseas que guíe y reine en tu corazón y en tu vida.

Bienaventurado eres si crees en las palabras de Jesús; ¡Abre la puerta de tu corazón e invítalo a Él como Señor y Maestro! Si haces esto, si obedeces a Su Palabra en tu vida, experimentarás lo que es tener a Jesús vivo y morando en tu corazón. ¡Experimentarás una relación íntima con el Rey de reyes y el Señor de señores!

 

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Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

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