¿Cómo puedo romper el ciclo de pecado y perdón?

¿Existe alguna forma de salir de este desesperanzador y agotador ciclo?

Escrito por Kathryn Albig
¿Cómo puedo romper el ciclo de pecado y perdón?
  • ¿Cómo puedo romper el ciclo de pecado y perdón?
  • Pecar es elegir deliberadamente ceder al deseo en el momento de la tentación. (Santiago 1:14-15) Ya sea el deseo de murmurar, de ver pornografía, o de perder tu temperamento. Es algo de lo que estás completamente consciente que es pecado, y sin embargo no tienes el poder de resistirlo.

    Ya has recibido el perdón por este mismo pecado muchas veces antes, pero aquí estás de nuevo. Cediste a la tentación, aunque sabías que estaba mal. “Gracias sean dadas a Dios por su gracia”, te dices a ti mismo. Lleno de arrepentimiento, confiesas tu pecado y pides perdón una vez más. Y debido a que, de hecho, a través de las abundantes riquezas de su gracia, hemos recibido el perdón de los pecados, te renuevas y comienzas de nuevo.

    La vida en una rotonda

    ¿Pero qué va a pasar la próxima vez que te encuentres en la misma situación? ¿Vas a permanecer en la misma rotonda de: ser tentado – pecar – admitir tu pecado – pedir perdón – recibir gracia – ser tentado, etc…? ¿Vas a seguir dando vueltas y vueltas sin fin alguno?

    Juan nos dice claramente que “todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.” (Juan 8:34) Y vivir en esta “rotonda” es eso: Esclavitud. Tú no tienes poder para romper este ciclo sin fin.

    ¿Cuál es tu actitud con respecto al pecado? Definitivamente tenemos gracia para el perdón de los pecados, debido a la preciosa sangre que Jesús derramó por nosotros. Pero Su gracia no termina ahí. Esa no fue la única razón por lo que Su sangre fue derramada.

    Una esperanza mejor 

    ¡Tenemos una mejor esperanza que esta! ¡Nuestra esperanza es que podemos dejar de pecar por completo! ¡Lo segundo, la parte aún más sorprendente de Su gracia, es que después de que te arrepientas y pidas perdón, Él te dará toda la ayuda y la fuerza que necesitas, para no cometer ese pecado de nuevo! Esta es la parte que va más allá del perdón del Antiguo Testamento. Obtienes el perdón y la gracia para liberarte del poder del pecado y de Satanás. 

    Entonces, ¿cómo se utiliza la gracia que hay para recibir ayuda? ¿Cómo puedes realmente romper las cadenas que te atan, y dejar de caer en el mismo pecado de una vez por todas? 

    La respuesta es simple, tienes que ser humilde, reconocer tu debilidad y necesidad, y ser más valiente para pedir por ayuda antes de caer. Tienes que estar dispuesto a llevar a muerte tu propia voluntad, tus propios deseos y concupiscencias – para ser conforme a la perfecta voluntad de Dios. 

    Tú conoces tus debilidades. Prepárate. Ora por ello. Encuentra ayuda en las Escrituras. 

    Edúcate para saber cuál es la recompensa por elegir esta vida fiel de solo hacer la voluntad de Dios. Haz que sea tu mayor prioridad en este mundo. La recompensa que Él nos da es mucho más grande que ese breve momento de placer que viene del pecado, el cual rápidamente se convierte en arrepentimiento y pena.

    Esfuérzate en conocer a Jesús a través de Su Palabra. Un amor personal y una conexión con Él harán que el pecado sea tan excesivamente pecaminoso que ni siquiera será una opción ceder ante el pecado.

    Sé proactivo

    Mantente alerta y sé consciente para que las tentaciones no te tomen por sorpresa. Evita las situaciones que sabes que son peligrosas. Cuando reconozcas que eres débil e impotente, entonces Dios será fuerte en tu favor. Todo el increíble poder que Él tiene – un poder tan enorme que creó los cielos y la tierra de la nada – está disponible para ti. Pídele a Dios que lo derrame sobre ti, que te bautice con el Espíritu Santo y fuego, para que puedas permanecer firme en ese momento en que el pecado está a la puerta y llama. Jesús está justo en el trono de Dios, intercediendo por ti también. (Romanos 8:34) No existe ninguna razón en este mundo de por qué no podrías tener éxito.

    Sé proactivo. Apaga la computadora and sal de tu casa si es necesario. Cierra la boca y aléjate de la conversación. Ve y recoge la Biblia. Llena tu mente con cosas celestiales. Busca comunión y el estímulo de personas que tienen el mismo anhelo que tú. Aprende a usar tu tiempo como un instrumento de justicia para que no tengas tiempo de vivir para tus propios deseos y pasiones.

    Transformación 

    Dios puede hacer milagros en ti. Puede transformar un temperamento irritante a uno lleno de paciencia, bondad y amor. Puede transformar a un individuo impuro y adicto en alguien que es puro, justo y libre. Ya lo ha hecho antes. No hay duda de que también lo puede hacer en ti.

    Lo asombroso es que, a través de lucha y fidelidad en cada tentación, el pecado, que es una parte de tu naturaleza humana, puede ser completamente eliminado, poco a poco. Te convertirás una persona completamente nueva. Y con el tiempo descubrirás que ya no serás tentado por el pecado que solía atormentarte.

    “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.” 2 Corintios 4:17.

    Tienes que usar las abundantes riquezas de Su gracia para algo más que perdón de los pecados. Úsala para un suministro ilimitado de ayuda que es la parte integral de ella cuando eres obediente. Te sorprenderá cómo ese viejo esclavo se convierte en un libre y alegre instrumento de justicia para Dios.

    Escritura tomada de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

    Descargar E-book gratis

    La gracia en Cristo Jesús

    Escrito por Sigurd Bratlie

    «Al pensar en la gracia, piensa uno prácticamente sólo en lo que es el perdón; y puesto que todos hemos pecado, necesitamos pues de la gracia.» Así comienza Sigurd Bratlie este libro sobre la gracia. Sin embargo, continúa describiendo en detalle que la gracia en Cristo Jesús significa mucho más que perdón. También significa verdad y ayuda. Nos enseña a no pecar, de modo que podamos ser completamente libres para vivir una vida en victoria que conduce a la perfección.