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Victoria sobre las tentaciones sexuales

«Tenía realmente un anhelo de ser libre de las pasiones juveniles, pero el modo de cómo lograrlo nunca fue muy claro para mí.» Garret nos cuenta acerca del camino a la libertad de las pasiones juveniles y la completa victoria sobre los pensamientos impuros.

Garret fue criado como un cristiano y a menudo escuchó de mantenerse puro y no ceder ante las pasiones juveniles, sin embargo el modo de cómo lograrlo nunca fue muy claro. Aquí nos cuenta cómo uno puede conseguir completa victoria sobre los  pensamientos impuros y ser libre de la inmoralidad sexual y toda impureza.

«Cuando crecí me dijeron con frecuencia que me mantuviera alejado de perder el tiempo o tener relaciones sexuales antes del matrimonio. Yo sabía que era pecado cobijar pensamientos impuros, y tenía realmente un anhelo de ser libre de las pasiones juveniles, pero el modo de cómo lograrlo nunca fue muy claro para mí. Buscaba una salida, pero terminé cayendo muchas veces y quedé atrapado en un círculo vicioso donde trataba de luchar, pero al final siempre volvía a mi pecado. No tenía ninguna ayuda para ser libre.

Pero finalmente me fue revelado el camino. Recibí fe que Dios quería darme la victoria sobre mis pecados, así que tomé una batalla contra estos pensamientos impuros y a través de la ayuda de Dios comencé a vencer en esta área. No estoy diciendo que ya no fui más tentado, sino que ya no soy más controlado por mis deseos. Ya no soy más controlado por cómo va vestida una chica y cómo se comporta o bien por cada pequeño pensamiento que me viene a mi cabeza.

Ya no soy más controlado por cómo va vestida una chica y cómo se comporta o bien por cada pequeño pensamiento que me viene a mi cabeza

Vencer sobre estos pecados no es solamente una simple, solución de 5 minutos. Si uno quiere ganar la batalla contra sus deseos tiene que ser dedicado. En realidad la batalla comienza en tu vida diaria, incluso antes que eres tentado por los pensamientos impuros.

Una vida pura de pensamientos

Creo que lo más importante para mantenerse puro es trabajar conscientemente en la vida de pensamientos en las situaciones cotidianas, incluso antes de entrar en las mismas pruebas. Como está escrito en Colosenses: ‘Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.’ (Colosenses 3,2) Mi vida de pensamientos tiene que estar basada en la oración por los demás, en buscar a Dios, orar por mi propia vida y ser lleno de la Palabra de Dios. Esto no sólo me permite impedir una inmensa cantidad de pruebas innecesarias, sino también cuando entro en las diferentes pruebas y tentaciones, ya estoy listo para luchar contra ellas.

Por naturaleza somos personas increíblemente débiles. Era una lucha incluso sólo tener fe que Dios podía ayudarme. Me di cuenta rápidamente lo impotente y débil que era contra estos pensamientos, y entendí que tenía estar completamente decidido a terminar con estos pecados.

Si soy tan sólo un poco indeciso cuando entro en las pruebas, entonces puedo estar seguro que caeré. Porque soy demasiado débil. Necesito la ayuda de Dios para tener victoria, y ahí tengo que ser determinante y dejar que mis pensamientos pongan la mirada en las cosas de arriba.

Y cuando dejo que ‘mi mente ponga la mirada en las cosas de arriba’, entonces crezco en el amor a Dios. Y lo único que me puede guardar en mis pruebas es lo mucho que amo a Dios. Cuando soy obediente, demuestro que amo a Dios más que a mí mismo, más que a mis propias pasiones y deseos. No lucho solamente porque quiero ser libre, sino también porque amo a Dios – y Él odia el pecado, por lo tanto quiero obedecerle y luchar contra mi pecado. Y ahí Él me da poder para vencer.

Cuando soy fiel en obedecer a Dios y confío en su guía y hago lo que Él me dice, entonces Él me envía el Espíritu Santo, el cual me da el poder para tener victoria en las tentaciones. Pero sin el Espíritu Santo soy incapaz de padecer en la carne, como está escrito.

Padecer en la carne

‘Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado,’ 1 Pedro 4,1

Para mí padecer en la carne significa que cuando soy tentado a mirar a una chica y a codiciarla, si en ese momento digo ‘no’ a mi carne, entonces niego a la carne cobijarse de ese deseo, y por lo tanto padece. De alguna forma no le permito comer lo que quiere, muriendo.

Cuando me armo con este pensamiento estoy dispuesto a padecer en la carne. Es porque tengo un verdadero odio hacia el pecado. Entonces termino con este pecado. Si me he decidido: ‘voy a padecer en la carne. No buscaré lo propio’, ¡entonces no seré vencido por el pecado! ¡Dios me da la fuerza entonces!

Al no estar de acuerdo libro una batalla ahí, y finalmente obtengo la victoria sobre el pecado – el cual está por morir.

Y ahí es donde es la lucha. Sí, los pensamientos vienen, pero no necesito estar de acuerdo con ellos. Y al no estar de acuerdo libro una batalla ahí, y finalmente obtengo la victoria sobre el pecado – el cual está por morir.

Una vida en paz, gozo y victoria

Al principio tienes un sufrimiento ahí, pero es nada comparado con el sufrimiento que he experimentado por causa de lo que he sembrado en la carne. Y al principio quizás no tienes mucha paz y no sientes mucha alegría, pero obtienes una pequeña victoria, ¡y ese sabor de victoria te hace querer más y más! Y esta vida es muchísimo mejor que ser un esclavo de sus deseos. Es algo que ni siquiera se puede comparar.

Lo que quiero decir es que, en cierto sentido es emocionante cuando uno piensa en todos esos guerreros en el Antiguo Testamento que lucharon todas esas batallas en el exterior. Pero si pienso en el hombre interior – yo soy un guerrero en el hombre interior. Si, tal vez no es en lo exterior y algo grande y heroico, pero es bastante heroico ser un guerrero en el interior. Cualquiera puede ser vencido por sus pasiones juveniles. Eso no cuesta nada. ¿Cuántas personas pueden tener victoria sobre esto?

Sí, cuesta un poco ser un guerrero, sin embargo esta vida está llena de esperanza y llena de alegría. Con la ayuda de Dios esto es completamente posible para todos los que quieren, para todos los que realmente anhelan ser libre de sus deseos. ¡Y yo pienso que esto es bastante emocionante!»

Principales enseñanzas

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«Al pensar en la gracia, piensa uno prácticamente sólo en lo que es el perdón; y puesto que todos hemos pecado, necesitamos pues de la gracia.» Así comienza Sigurd Bratlie este libro sobre la gracia. Sin embargo, continúa describiendo en detalle que la gracia en Cristo Jesús significa mucho más que perdón. También significa verdad y ayuda. Nos enseña a no pecar, de modo que podamos ser completamente libres para vivir una vida en victoria que conduce a la perfección.

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