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Me pregunto ¿qué va a ser de este hombre?

Él es uno del cual todos quisieran ser asidos. Pídele para que también renuncies.

Él es uno del cual todos quisieran ser asidos. Pídele para que también renuncies.

Elías Aslaksen es una cabeza más bajo que el resto de sus compañeros, sin embargo se encumbra una cabeza más alta en todas las disciplinas. Tiene el poder en su palabra, puede hablarle a la gente y esta quedar cautivada con sus palabras – y él lo sabe muy bien.

Nació en una familia acomodada, viajera y religiosa de clase media alta en Kristiania (hoy Oslo) en 1888. Es un alumno destacado en la escuela naval, con buenas calificaciones en todas las disciplinas. Sin embargo, en diciembre de 1910 presenta su renuncia al Rey.

«Tómate unos días de licencia y habla con tus padres sobre esto», es la respuesta que recibe. Sin embargo, Aslaksen ya había tomado su decisión. Su propósito era servir a Jesucristo en forma plena. Una determinación muy sencilla para él, pero totalmente incomprendida por su familia y amigos.

Momento crucial

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Aslaksen como cadete.

En 1908 conoce a Johan Oscar Smith a bordo del buque de la armada «Sleipner». El encuentro con este hombre cambia totalmente la vida de Aslaksen, y durante los siguientes años visita regularmente la casa de Smith en Horten, donde con gran interés escucha a Smith. Aslaksen era asido de las revelaciones y el entendimiento que Smith había recibido, y él mismo recibe luz acerca de seguir a Jesús por este camino nuevo y vivo que él nos preparó (Hebreos 10, 19-20). Este fue el comienzo de una sociedad de aprendizaje permanente entre los dos.

Johan Oscar Smith también se sorprende. Había conocido a muchas personas, pero a pocos como Aslaksen. Vio en él un hombre justo y correcto que nunca descuidaba sus obligaciones.

El 30 de noviembre de 1910 escribe Johan Oscar Smith a su hermano Aksel Smith, sobre Aslaksen:

«Él le pide a Dios que actúe rápidamente en él, que pueda entrar en los padecimientos de Cristo, y que se le conceda padecer en el nombre de Cristo. Es un hombre realmente curioso. Él mismo dice que en el último tiempo a avanzado mucho, y es verdad. Ha recibido un espíritu radical, de percepción y oración. Me pregunto ¿qué va a ser de este hombre?»

¿Misionar a China?

Aslaksen hjemme I stuen. Han reiste aldri ut som kinamisjonær.
Aslaksen en su sala de estar. Nunca viajó a misionar a China.

Aslaksen tiene sentido para el trabajo misionero, y el 3 de abril de 1911 viaja a Londres para comenzar su formación como misionero. Su objetivo era misionar en la provincia de Tsjili en el norte de China una vez graduado. Durante su estadía en Londres mantiene contacto a través de cartas con Johan Oscar Smith. En la carta con fecha 19 de mayo de 1911 escribe Smith: «No dejes que ningún profesor de teología te robe la simplicidad que es en Cristo… la humildad en Dios es más fuerte que el poder de los hombres».

«La simplicidad en Cristo». Aslaksen medita sobre esto. Él compara la enseñanza de Smith con la de sus profesores en la escuela. Finalmente deja la escuela de misioneros, vuelve a Noruega y se instala en Homeros. Aquí vive hasta el día de su muerte, con esta inquebrantable fe en la Palabra de Dios y la sencillez en Cristo.

Sin embargo Aslaksen no permanece inactivo como misionero. Predica el evangelio con gran celo tanto a nivel local como a lo largo de Noruega y en muchos lugares de Europa.

«Soy Elías Aslaksen de Noruega, y soy un hombre feliz, un hombre tremendamente feliz.» Así de sencillo y franco se presenta Aslaksen cuando en 1956 visita Leonberg en Alemania. Acaba de bajarse del podio alto y esta abajo junto a la congregación. Sus palabras veraces y sencillas causan una profunda impresión en gran parte de la gente que ese día está allí
.

«Una humildad excepcional»

Aslaksen var en engasjert sjakkspiller.
Aslaksen era un entusiasta jugador de ajedrez.

Kåre J. Smith, actual líder de la iglesia, recuerda a Aslaksen en su libro Pastor y Profeta así:

«Él fue excepcionalmente humilde y fue hasta lo más bajo para poder completar la obra que su Señor y Maestro quería hacer en su vida, y para completar la obra que Dios le había encomendado… Él fue un siervo de la Palabra de primera categoría.»

Kåre J. Smith escribe acerca de él como una persona sincera, ferviente y celosa, que buscaba la verdad y el núcleo de la verdad en todos aquellos puntos que la Biblia lo instruye.

«Él predicó la fe en mi corazón. Yo nací de nuevo durante una de sus predicas, y recibí poder en mi vida, el cual desde entonces ha estado conmigo.»

Aslaksen frente en una reunión. Él quiere enseñar a la congregación lo que significa creer. Creer al punto de mover montañas. Él dice:

«Había una mujer que quería mover una montaña que estaba en su propiedad. Ella quería que el terreno fuera plano. Entonces dijo:«¡Montaña, muévete y échate al mar!» «Yo creo, yo creo, yo creo» dijo la mujer. Llegó la noche y se quedo dormida repitiendo: «Yo creo, yo creo, yo creo.» Por la mañana estaba muy curiosa cuando despertó. ¿Les dice eso algo? Si ella creía, ¿por qué estaba tan curiosa? Entonces miró por la ventana y vio que la montaña seguía ahí. «Por supuesto, era justo lo que creía», dijo ella

Aslaksen como líder

Aslaksen likte å sammenligne frelsesprossessen med idrett, og likte selv blant annet å spille dart.
Aslaksen le gustaba comparar el proceso de la salvación con el deporte, a él le gustaba, entre otros deportes, jugar dardos.

En 1943 Johan Oscar Smith fue a casa con el Señor, y con él una vida de comunión entrañable y un permanente trabajo en equipo, al menos aquí en la tierra. Nunca hubo la más mínima grieta en el amor entre Aslaksen y Smith. Ambos usaron la espada de la verdad, sin embargo nunca hubo discordia entre ellos.

Aslaksen toma el liderazgo de la iglesia desde entonces, sin embargo en su cumpleaños número 65 dice unas palabras en su discurso que nadie hubiera esperado de un hombre que tiene la posición más alta en la iglesia, de la iglesia en el mundo:

Yo era intratable, era un caso perdido …

«Yo era intratable, era un caso perdido y no había ninguna esperanza para conmigo. Entonces le pareció bien a Dios cuidar de este pobre hombre, no había un alma más miserable que la mía sobre la tierra. Gracias por elegirme para mostrar tu grandeza, tu poder y bondad. Y, ¿Qué no te he dejado de agradecer? ¿Qué no he recibido? Alabado sea Dios en lo alto, alabado sea Dios en la tierra, alabado sea Dios en la iglesia del Dios vivo.»

No es que Aslaksen era alguien especial – fue Dios quien hizo tal obra en su interior. El mismo Aslaksen pensaba esto sobre él, y fue el evangelio que escuchó de Smith quien lo guió en esto. Este evangelio fue el que lo rescato y ahora su único interés. Por esto hizo con gran alegría lo que más pudo para contarles a los demás sobre esta fantástica verdad que le había sido revelada. Fue cierto cuando él dijo: «Servimos, no porque nosotros vamos a ser algo, sino para que los demás puedan ser algo.»

«Fe en la Palabra de Vida…

… es el poder más grande que existe en el universo.». En la última conferencia de Año Nuevo en Brunstad a la cual asistió, Aslaksen de 87 años de edad se preocupó que estas palabras fueran colgadas con letras grandes en un cartel, para que todos los hermanos lo pudieran leer. Luego habló de tener el secreto de la fe en una conciencia pura. Primeramente hay que tener fe que la Palabra es verdad y buena en todos los sentidos, luego una fe personal de que uno mismo puede vivir esta vida.

A fines de enero del año 1976 su salud comenzó a decaer, dejó de viajar y asistir a las reuniones, a pesar de su celo siempre en aumento. Finalmente el 10 de mayo de 1976 fue llamado a casa con el Señor, a los 88 años de edad. Murió en su casa tan tranquilo como una vela que se apaga.

800 personas le dijeron adiós en su funeral, el más grande producido hasta entonces. 1700 se reunieron en Brunstad en la reunión de conmemoración al día siguiente.

Todos querían hacerse de él, pero sólo uno recibió el rotundo «¡sí!» de su corazón. Ahora está en casa junto a Él.

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