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“Lo más grande del cristianismo para mí…”

Cuando yo era un joven estudiante de medicina, enfrente la realidad de los pacientes con enfermedades terminales y las limitaciones del conocimiento médico para curar, y tuve una pregunta ardiente.

He encontrado una fuente que nunca se seca, un tesoro que es mayor que cualquier cosa de valor en la tierra, la alegría y la felicidad que nunca han sido extinguidas por las tragedias de la vida, y un modo de vida que cumple con todo lo que podría desear.

En palabras del Rey David, he sido conducido a la Roca que es más grande que yo, y encontré en Jesucristo “el Camino, la Verdad y la Vida” más allá de cualquier otra cosa que experimenté antes de convertirme, y lo que he visto en personas de todas las tendencias desde entonces.

En palabras de un conocido anuncio: “Has probado todo lo demás; ahora prueba lo mejor.” No te decepcionaras. Nunca he conocido a nadie que se haya convertido en un verdadero cristiano que quisiera ser otra cosa.

Encontrar el “eslabón perdido”

Como adolescente y joven, yo estaba muy interesado en el mundo que me rodeaba, pasado, presente y futuro. Tenía muchos pasatiempos, muchos intereses, todos intelectualmente satisfactorios hasta cierto punto, y cosas que daban placer temporal. Pero cuando me convertí en estudiante de medicina y tuve que enfrentar la realidad de pacientes con enfermedades graves y terminales y las limitaciones del conocimiento médico para curar, aliviar y confortar, y tuve una pregunta ardiente: si la humanidad era sólo un producto de la evolución y de la selección natural, la supervivencia del más apto, ¿por qué quería ser médico? ¿Cuál era el punto? Si nuestra existencia era simplemente nacer, vivir unos años, y luego volver al polvo, ¿qué propósito había en la vida? Lo que llamamos virtudes y sacrificio no tenía sentido. Había tanta miseria e infelicidad en el mundo. En un mundo en el que todos vivían completamente para complacerse a sí mismos, era un pensamiento horrible. Los llamados científicos buscan un “eslabón perdido” entre los simios y los hombres, pero ¿cuál es el verdadero “eslabón perdido”?

El científico y filósofo francés del siglo XVII, Blaise Pascal, dijo: “¿Qué es, pues, lo que proclama esta avidez y esta impotencia, sino el que ha habido antaño en el hombre una verdadera felicidad, de la que no le queda ahora sino la señal y la huella vacía y que trata inútilmente de rellenar con todo lo que le rodea, buscando en las cosas ausentes el socorro que no obtiene en las presentes, pero que son, sin embargo, también incapaces, porque la sima infinita no puede llenarse más que por un objeto infinito e inmutable, es decir, por Dios mismo?”

Necesitaba encontrar el “eslabón perdido” entre el hombre y Dios, y cuando lo encontré – o más bien Él me encontró – un gozo indescriptible llenó mi corazón como nunca antes había conocido. La fe entró en mi corazón. Jesucristo realmente fue quien dijo que era, el Hijo de Dios, que descendió del cielo para rescatar a los seres humanos del desorden que nosotros habíamos creado poniéndonos como el centro del universo.

En lugar de reconocer a nuestro Creador quien es el responsable de la vida, que Él nos ha dado, el hombre ha creado sus propios dioses y se han hecho dioses a sí mismos.

Jesús se convirtió en mi Maestro y Hermano personal

Dios usó las circunstancias para mostrarme mi egocentrismo y orgullo, que yo era tan malo como las personas religiosas que yo pensaba eran hipócritas y arrogantes. Comencé a leer la Biblia, que tanto había rechazado una vez, y esta comenzó a sonar verdad. Luego una tarde una luz amaneció para mí, que Jesús me amó tanto que Él estuvo dispuesto a morir por mí, para que pueda ser perdonado y comenzar una nueva vida. Sentí que Jesús me llamaba para ser un cristiano, uno de sus discípulos, a pesar del hombre egoísta que yo era. Ese fue un momento decisivo en mi vida.

Fue bastante fácil dejar de fumar, ya que no había espacio para una bolsa de pipa y tabaco en el bolsillo de mi chaqueta, y además una pequeña Biblia, de la cual tenía hambre de leer tanto como fuera posible. Ahora quería tener comunión con aquellos que sabían algo acerca de lo que significa ser cristiano, así que mi círculo de amigos cambió.

Hace casi 50 años que soy cristiano, y mi vida ha sido un emocionante viaje de descubrimiento y una educación que es “más allá” y “superior” que cualquier otra cosa que yo haya conocido. Estoy conociendo a Dios como mi maravilloso Padre, a Jesús como mi mejor Amigo y Hermano mayor, y tengo comunión con hermanos y hermanas de todo el mundo que están en este Camino que Jesús mismo hizo como hombre, una forma de ser Transformados por obediencia a las leyes y mandamientos de Dios.

Puedo llegar a ser como Jesús

La Biblia es una asombrosa colección de escrituras a través de la cual Dios se revela a sí mismo, y que también Jesús cumplió, para poder decir a sus discípulos: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.” Juan 14: 9. Podemos orarle por ayuda en todo momento. Él da el Espíritu Santo a todos los que quieren obedecerle, así tenemos un Guía y Tutor, que nos revela el camino que Jesús fue en todas las circunstancias y pruebas que Él pasó. A través de Su Espíritu, tengo el poder para superar la oposición de hacer la voluntad de Dios que encuentro en mi naturaleza, lo que significa que puedo guardar todos los mandamientos de Dios por amor a Él, y amar a mis semejantes, sólo quiero que los demás encuentren la felicidad y la plenitud que he encontrado a través de ser cristiano.

Jesucristo, no es sólo el bebé en la historia de Navidad y el joven que estaba dispuesto a ser crucificado el Viernes Santo como una expiación por nuestros pecados, salvándonos de las consecuencias que merecíamos por vivir rebeldemente por nosotros mismos en lugar de hacer la perfecta voluntad de Dios. Por obedecer Sus mandamientos, lo conocemos a Él, y a nuestro Padre y Creador Celestial, porque Él es el Hijo de Dios. Ellos hicieron, y hacen, todo en comunión juntos. En Él puedo confiar absolutamente, y entregando a él mi vida, aceptándolo como mi Señor y renunciando a mi propia voluntad para seguirlo, tengo todo lo que pueda desear: paz y alegría, seguridad y esperanza para el futuro y los mejores amigos en la tierra. Las pruebas y desafíos de la vida cotidiana son una parte esencial de nuestra educación superior y desarrollo, por lo que podemos estar cada vez más liberados de las tendencias egoístas que heredamos de nuestros antepasados. Jesús está con nosotros para transmitir todo lo que Dios le enseñó como hombre, y cómo Él venció al mal con el bien. Esta vida en la tierra es sólo el comienzo de una vida aún más gloriosa, cuando veamos y conversemos con Jesús cara a cara, porque habremos llegado a ser como Él.

Lo más grande del cristianismo para mí, es que a través de Jesús tenemos una conexión con Dios como nuestro Padre en el cielo, y un camino por el cual podemos ser transformados.

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