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La tercera promesa gloriosa: Maná escondido, una piedrecita blanca, y un nuevo nombre

El tercer artículo en una serie sobre nuestras recompensas eternas.

«El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.» (Apocalipsis 2,17)

Dios ama su creación. El pecado la destruyó, pero ahora Dios tiene un plan para volverla a su estado original de perfección, y recompensará a los que le ayuden a llevar a cabo este plan.

El pecado nació por causa del deseo de Satanás de establecerse sobre Dios, y esto destruyó la armonía en el cielo. Ahora Dios erradicará todo el pecado de su creación, de tal forma que no haya posibilidad de que esto ocurra de nuevo.

Dios creó a los seres humanos con el propósito de que gobernaran sobre el pecado. (Génesis 4,7) Todo su plan es que la humanidad viva una vida en la que odien y resistan el pecado, y digan sí a Dios – tengan victoria. El que vence el pecado en su propia vida demuestra que el camino de Dios es perfecto, y es parte de la obra para erradicar el pecado por la eternidad. Todos los que hagan esto degustarán las ricas recompensas de vivir una vida así. Estas promesas son para todos los que vencen.

El maná escondido

El maná escondido es algo que recibes ya en esta vida. Corresponde a tu vida oculta. Tu vida oculta es ese lugar allí dentro, donde nadie sabe lo que sucede a excepción de tú y Dios. Es allí donde eres tentado a pensamientos impuros, al orgullo, a la mentira, etc. Es allí donde luchas y vences sobre estas tentaciones.

El maná escondido es la ayuda que recibes cuando la pides en estos tiempos. Es el alimento que recibes, el poder de lo alto. Este maná es dado a todos los que lo piden, a todos los que tienen un anhelo de ser libres del pecado. El maná escondido da vitalidad y vida.

Una piedrecita blanca, y un nombre nuevo

Cuando el libro de Apocalipsis fue escrito, una piedrecita blanca era el símbolo de inocencia. Si uno iba a ser juzgado en el tribunal por un delito, una piedrecita blanca significaba inocente, y una piedrecita negra culpable. Recibir una piedra blanca significa que estás libre de la condena. Has sido probado y has sido hallado digno.

La piedrecita blanca es un símbolo de quién has sido a través de la fidelidad y tu determinación para gobernar sobre el pecado. Es una fe y pureza inflexible. Aquí en la tierra se prueba tu fe – allí en la eternidad ha sido probada; ha resistido la prueba. Tu nuevo nombre está escrito en esta piedra hecha de fe de pedernal.

Este nombre refleja las batallas en las que has estado, y los sufrimientos que has padecido. Ilustra en quién te has convertido por causa de tu fidelidad y gracia de Dios. (2 Pedro 1,4) Sabes qué batallas tuviste que soportar para llegar hasta allí, y te reconocerás inmediatamente en el nombre. Este es el último símbolo de la victoria y la transformación.

Todo esto es prueba de que tu fidelidad es muy estimada por Dios.

Todo esto es prueba de que tu fidelidad es muy estimada por Dios. Este nuevo nombre, que sólo Él y tú conocen, es tu testimonio espiritual; es como Dios te ve. Él no ve lo que has sido según tu naturaleza humana. Él ve la nueva creación en ti, el resultado de tu fidelidad hacia Él y sus mandamientos. (2 Corintios 5,17) Y esto es lo que serás por la eternidad. No más luchas para vencer el pecado, ¡sino una nueva criatura para vivir en pureza eterna!

Principales enseñanzas

Descubre cómo la Palabra de Dios nos desafía y nos prepara para vivir 100% según su voluntad, de modo que ya no necesitamos caer en el pecado, sino que podemos llegar a una vida en victoria.

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La gracia en Cristo Jesús

«Al pensar en la gracia, piensa uno prácticamente sólo en lo que es el perdón; y puesto que todos hemos pecado, necesitamos pues de la gracia.» Así comienza Sigurd Bratlie este libro sobre la gracia. Sin embargo, continúa describiendo en detalle que la gracia en Cristo Jesús significa mucho más que perdón. También significa verdad y ayuda. Nos enseña a no pecar, de modo que podamos ser completamente libres para vivir una vida en victoria que conduce a la perfección.

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