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He elegido creer en Dios

«Lo más probable es que por el diagnóstico usted tenga…» Las palabras del médico flotaban en el aire mientras mis pensamientos se aceleraban. ¿Qué viene ahora?

«Lo más probable es que por diagnóstico usted tenga…» Las palabras del médico flotaban en el aire mientras mis pensamientos se aceleraban. ¿Qué viene ahora?

¿Cómo será mi situación en el futuro? ¿Tendrá esto alguna consecuencia en mi familia? ¿Por qué yo, por qué justo ahora?

Sentí que aún tenía muchas cosas por hacer, muchas tereas interesantes y emocionantes por delante. Además de los pensamiento sobre la familia. Ver crecer a los hijos y nietos. ¿Sería ahora más limitado en mis actividades?

El regreso a casa fue una experiencia muy interesante. Podía sentir que la paz y tranquilidad llenaban mis pensamientos. Fue como si hubiera recibido una nueva perspectiva sobre la vida. Los pensamientos de ansiedad se fueron y fui recordado acerca de lo que Pablo escribe en Filipenses 4,6:

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

¡Por supuesto! Yo que antes había elegido creer en Dios, ¿no iba ahora esta elección mostrarme el camino en esta situación? Quizás ahora, ¿experimentaría nuevas experiencias, una nueva dimensión acerca de creer y poner mi vida en las manos de Dios en todas las circunstancias?

«Poner la vida en las manos de Dios». ¿Cómo funciona eso? ¿No parece una cuestión un poco indiferente? ¿No haces nada para recuperar tu salud? Por supuesto que hago todo lo posible para sanarme, o frenar el desarrollo de la enfermedad, sin embargo, mis pensamientos no están solamente vinculados a que DEBO estar sano.

De nuevo me viene una palabra de la Biblia: Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios… echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5,6-7)

Humillarse bajo la voluntad de Dios es lo mismo que elegir creer en el cuidado de Dios. Esta elección me ha puesto en contacto con fuerzas celestiales. Fuerzas y recursos que no puedes explicar o entender antes que das el paso final. ¿Qué paso, quizás te preguntas? El paso que tengo que dar para abandonar mis propios pensamientos y dejar que los pensamientos de Dios guíen mi vida.

Elegí creer en sus manos buenas y en el cuidado de Dios. A través de las diferentes circunstancias que se presentan, Dios me da la oportunidad para ser libre y salvo de mis reacciones humanas. Estas reacciones pueden ser amargura, preocupación y todo tipo de pensamientos y opiniones de ansiedad. En esta situación he elegido aceptar las consecuencias de creer en Dios. ¿Cómo esto? ¡Sí! he elegido agradecer a Dios por todo. Esto me ha dado paz y una gratitud por todo lo que mis recursos me permiten hacer. Cuando aquellos pensamientos de ansiedad «llaman a la puerta», ya no necesito abrirles. Dios nos muestra otra «puerta» que podemos usar – «la puerta de la fe». A través de esta puerta puedo entrar en contacto con Él. Esta es la puerta que usamos cuando nos dirigimos a Dios con nuestras necesidades cotidianas. Allí obtenemos respuesta por parte de nuestro Padre celestial, el cual es plenamente consciente de qué es lo mejor para nosotros – con una perspectiva eterna.

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