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¿Experimentas hambre espiritual?

¿Qué tan importante es leer la Palabra de Dios?

¿Cuán importante es leer la Palabra de Dios?

Esta es una muy buena pregunta. ¿Es realmente tan importante leer la Palabra de Dios? ¿No sabemos lo suficiente; no hemos oído lo suficiente a través de los años?

Podemos de igual forma preguntarnos si realmente es tan importante comer. ¿No hemos comido lo suficiente? Para nuestro cuerpo natural no es suficiente sólo comer de vez en cuando, por ejemplo una vez por domingo. ¡Estaríamos muriéndonos de hambre! De la misma manera, es absolutamente importante y necesario alimentarnos con la Palabra de Dios todos los días, de modo que podamos ser fortalecidos en nuestro espíritu, y desarrollarnos y crecer de una manera sana, de acuerdo a la voluntad de Dios. De lo contrario, pronto sufriríamos desnutrición espiritual y mostraríamos signos de enfermedades espirituales.

La Palabra de Dios es una necesidad

Piensa en la actitud de Job en el Antiguo Testamento. En Job 23,12 dice: «… Guardé las palabras de su boca más que mi comida ¡No es de extrañar el hombre que fue Job! ¿Cómo es nuestro deseo y hambre de la Palabra de Dios? Debemos tenerlo como algo que necesitamos por sobre todo.

«Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.» Hebreos 4,12. Nuestra inclinación natural es preservar nuestra propia voluntad, nuestros deseos e intereses. Es por esto que necesitamos la espada de la Palabra de Dios para ver que no hay nada que vale la pena preservar en nuestra carne. (Romanos 7,18) La Palabra de Dios puede darnos la ayuda que necesitamos para negar nuestros deseos y ser transformados.

Es sólo a través de la Palabra de Dios que podemos conocer la voluntad y el plan de Dios para nuestras vidas – lo que es agradable delante de él. La Palabra de Dios es nuestra línea de vida, la ayuda que necesitamos para vencer el pecado en nuestra carne y la corrupción que viene de seguir nuestros deseos. ¿Cómo aprendemos a hacer esto sin la instrucción vital que sólo podemos encontrar en la Biblia? A través de la obediencia a lo que está escrito allí somos transformados y preparados para el reino de Dios – que es finalmente todo el punto con nuestra existencia aquí en la tierra.

Los Salmos hablan a menudo sobre un anhelo de las leyes de Dios, sus preceptos, su Palabra. «Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.» (Salmos 119,105). Con la Palabra de Dios en nuestro corazón como guía encontramos la dirección y orientación para una vida eterna en el reino de Dios.

Una elección

Pero podemos decir: «La vida es tan ajetreada; no tengo mucho tiempo para leer.» ¿Te suena eso familiar? Seamos realistas: ¡Si somos honestos con nosotros mismos, es una cuestión de prioridad! Nos hacemos el tiempo para las cosas que son importantes para nosotros, ¿verdad? ¿Cuánto tiempo no pasamos en nuestro teléfono, en nuestro notebook, o jugando videojuegos, etc.? Pero cuando el Espíritu nos recuerda de utilizar tiempo en la Palabra de Dios, pareciera que fuera algo que lleva demasiado trabajo. «Estoy muy cansado.» O de repente recordamos algo «más importante» que teníamos que hacer.

Satanás puede hacer que cualquier cosa suene razonable. Utiliza cualquier truco o excusa para alejarnos de la lectura de la Palabra de Dios. Por el contrario, lo que quiere es que no conozcamos el corazón de Dios; que nunca encontremos la voluntad de Dios para nuestra vida. De esta forma nos engaña con mayor facilidad a vivir para nosotros mismos y nunca llegar a una vida con Dios. De esta forma puede controlar nuestras vidas, incluso sin nunca darnos cuenta.
Esto no significa que un pasatiempo u otras actividades son «malas», pero es una cuestión de priorizar correctamente y tomar las decisiones correctas. El tiempo es precioso, y tenemos que asegurarnos de utilizarlo para nuestro mayor beneficio.

Aprovechando el tiempo

«Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malosEfesios 5,15-16.

Cuando compramos algo (en otras traducciones de la Biblia está escrito «comprando bien el tiempo»), eso nos cuesta algo, debemos pagar por ello con algo que es valioso para nosotros. Puede suceder que, para conocer la Palabra de Dios, debemos renunciar a algo que, naturalmente no queremos. Puede ser que debemos sacrificar algo para poder tomar las decisiones correctas sobre nuestras prioridades.

Pero si somos fieles haciendo esto, no toma mucho tiempo hasta que empezamos a tener «un apetito» por la Palabra de Dios. Mientras más leemos la Palabra de Dios, después más queremos leer; mientras más oramos, después más queremos orar. Comenzamos a tener cada vez más hambre y sed de esto. Vemos que lo necesitamos; necesitamos la espada en la Palabra para negar nuestros deseos, para poder vivir una vida que agrada a Dios. Necesitamos el consuelo y aliento en la Palabra de Dios para levantar los ojos y ver nuestro futuro eterno.

¡El tiempo es nuestra vida! Tomemos decisiones conscientes e inteligentes para utilizar nuestro tiempo de manera rentable, preparémonos para la eternidad en el reino de Dios. Hemos recibido una voluntad libre para elegir nuestras prioridades, pero esto conlleva también una gran responsabilidad. Tomemos la decisión de alimentarnos con la buena palabra de Dios, y esto nos llevará por el camino que será para nuestro provecho por la eternidad.

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