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¿Cristo ha venido en carne?

Si Cristo ha venido en carne, ¿qué tipo de carne era? ¿Por qué esto es importante?

En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios:” 1 Juan 4:2. “Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo.” 2 Juan 7.

Hoy en día es muy común que incluso las personas que se llaman creyentes nieguen que Cristo haya venido en carne y hueso. Dicen que tenía una carne como los ángeles, como Adán antes de la caída, una carne divina, etc. Todas estas afirmaciones niegan que Cristo haya venido en la carne.

Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.” Hebreos 2: 14-15.

No un diferente tipo de carne

Si la carne de Cristo fue como la de Adán antes de la caída, el diablo no pudo haber sido destruido por la muerte, porque la muerte y el diablo eran desconocidos para Adán. No hubiera temido a la muerte, Él vio el por que estaba en cautiverio y que necesitaba liberación.

Cristo no asumió la naturaleza de los ángeles; a ellos no los socorrió, sino que “socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.” Hebreos 2: 16-18.

Antes de la caída, ¿sufrió Adán cuando fue tentado? No, él cedió a la tentación. Una persona que peca no sufre cuando es tentado; él elige pecar en lugar de sufrir. (Job 36:21) Cristo padeció cuando fue tentado; Él resistió los deseos en Su propia carne. Cada uno es tentado, cuando de sus propios deseos es atraído y seducido. (Santiago 1:14)

Algunas personas dicen, que Cristo no tuvo una carne donde los deseos pudieron atraerlo y seducirlo. Si Él no hubiera tenido estos deseos, entonces Él no hubiera tenido carne y sangre como la nuestra. Y si Él no hubiera tenido carne y sangre como la nuestra, entonces no podría haber sido tentado como nosotros, ni puede ser un Sumo Sacerdote para nosotros con comprensión y compasión por nosotros en nuestras tentaciones.

Negar que Jesús ha venido en carne anula su obra

Jesús tuvo que ser hecho semejante a sus hermanos en todas las cosas. ¿Cómo son Sus hermanos? ¿Qué tipo de carne tienen? ¿Tienen la carne de los ángeles? ¿Los ángeles necesitaban ser liberados de la esclavitud por temor a la muerte? No, pero la simiente de Abraham necesitaba ser liberada.

¿Por qué, entonces, la gente no confiesa que Jesucristo ha venido en la carne? Solo hay una razón, que son enemigos de la cruz de Cristo y enemigos de la semejanza con él en su carne y en su muerte. (Filipenses 3.10.18)

Aquí es precisamente donde asoma el espíritu del anticristo, uno no confiesa que Cristo ha venido en carne. Como resultado, uno anula toda la obra de Cristo, sus sufrimientos, su muerte y su ministerio sacerdotal. Este es el espíritu predominante hoy, incluso en las llamadas asambleas independientes.

Por qué Jesús puede liberarnos del poder de la muerte

Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne.” Romanos 8:3.

Dios condenó el pecado en la carne. ¿En qué carne fue condenado el pecado? ¿Fue en la carne de Olsen, Hansen y Pedersen? No, fue en la carne de Cristo.

Cristo condenó el pecado en la carne porque siempre se sometió a la voluntad de Dios. “No se haga mi voluntad, sino la tuya.” Él destruyó lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne.

¿Cómo es una persona según la carne? ¿Él gobierna sobre el pecado? No, el pecado gobierna sobre él. ¿Quién es el gobernante: el que gobierna, o el que es gobernado? Por supuesto, es quien gobierna. Ahora Cristo ha gobernado sobre el pecado en la carne, porque Dios lo envió por causa del pecado. (Romanos 8.3) Esa es precisamente la razón por la cual Él puede liberarnos del poder de la muerte y del demonio, para que las demandas de la ley puedan cumplirse en nosotros que caminamos de acuerdo con el Espíritu.

Cristo gobierna sobre el pecado en la carne, sobre la muerte y sobre todo el poder del diablo. Este es el fruto de Cristo haya venido en la carne. Para nosotros que creemos, estos misterios de Cristo son una fuente rica de consuelo y liberación de todo lo que antes éramos esclavos.


Esta es una versión editada de un artículo que se publicó por primera vez en la revista de la Iglesia BCC “Tesoros Ocultos” en mayo de 1915.

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