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¿Cómo puedo beber de las fuentes de salvación?

¡Nuestro Dios es un Dios que salva a las personas! ¿Cómo podemos participar de esta salvación?

Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.” Isaías 12:3.

La vida puede ser como un largo viaje a través de una vasta y desconocida tierra. Naturalmente hablando, no intentaríamos un tal viaje sin agua para beber. El viaje podría acarrear gran peligro, angustia e incluso la muerte si no hay agua. En su amor y misericordia, Dios viaja con nosotros para ayudarnos y salvarnos.

El Dios de la salvación

El Salmo 68:20 dice: “Dios, nuestro Dios ha de salvarnos, Y de Jehová el Señor es el librar de la muerte.” ¡Esto significa que Dios es el Dios que salva a las personas! La salvación es el rescate, la liberación o la redención de la destrucción, daño o ruina, que vienen como resultado del pecado. ¡Dios nos da Palabras de vida llenas de Espíritu y poder para salvarnos del pecado y de la muerte! Si somos fieles en buscar estas Palabras de Vida, Él las traerá a nuestro recuerdo en nuestras circunstancias, ¡así que estas puedan ser oportunidades para beber de esta fuente con alegría y ser salvado del pecado!

Por ejemplo, Jesús dice, “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” Mateo 5: 9. Si elegimos beber de estas aguas en una situación en la que nos vemos tentados a seguir nuestras propias tendencias naturales, que son obstinadas, contenciosas, orgullosas y argumentativas, entonces estamos bebiendo pozos de salvación. Al seguir las palabras de Jesús, nos estamos convirtiendo en hijos de Dios. Qué alegría beber de una tal agua.

En cada situación que encontramos a lo largo del día, podemos experimentar las fuentes de salvación o caer en un abismo de corrupción o destrucción. Es decir, podemos elegir seguir el ejemplo que Jesús dejó en la palabra de Dios, o podemos seguir nuestras propias inclinaciones humanas. Hay tanto de lo que necesitamos ser salvados; ¡Tenemos oportunidades más que suficientes para beber de las fuentes de la salvación!

Pastos verdes y aguas tranquilas

Como personas, tenemos muchos “lugares secos” representados por el miedo, la ansiedad, los deseos, la lujuria, la codicia, la confianza en los sistemas que tan fácilmente se desmorona y se derrumban, preocupaciones, etc. Cuando bebemos de las fuentes en la palabra de Dios, podemos llegar a la libertad de estas cosas que molestan a las personas noche y día. Tanto la inquietud y estrés debido a tantas cosas convierte la vasta tierra, que es nuestro viaje de vida, en un desierto y nos quita la alegría que deberíamos tener. La intención de Dios no es que seamos atormentados y perseguidos por tales cosas, sino que su deseo por nosotros es lo que David escribe en el Salmo 23: 2: “En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará.

¿Cómo llegamos a estos pastos verdes y a esta agua, a esta vida rica, plena y feliz vida que está llena de las aguas de la vida, la Palabra de Dios, la vida de Dios? Jesús nos lleva allí, pero debemos obedecerlo y seguirlo.

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.” Apocalipsis 22:17.

Con un corazón sincero y por medio de la oración, podemos llegar a Dios con un tan simple grito, como: “¡Señor, perdóname y sálvame de una vida tan seca y pecaminosa! ¡Dame tu salvación y ayúdame! “(Hebreos 5,7)

Corrientes de agua viva

Cuando creemos en Dios y nos entregamos de todo corazón, ¡él regresa directamente a nosotros! Somos llenos con Sus palabras con Espíritu, Vida y Poder. (Ezequiel 36,25-27) En Juan 7,38 dice: “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.” Recibimos en nosotros vida nueva con sus palabras, que ahora practicamos, o bebemos, en nuestras circunstancias diarias. Jesús dijo: “más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” Juan 4,14.

Ahora, la vida puede fluir de nosotros y seremos salvos en nuestras circunstancias. Isaías 12,2-6

He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí. Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación. Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido. Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra. Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.

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