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¿Cómo beber, ir de fiesta y las drogas afectan mi caminar con Cristo

Un día todos tendremos que dar cuenta cómo hemos utilizado nuestra vida, nuestro tiempo y nuestro dinero.

«Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.» 1 Pedro 4,3-5.

Estas cosas eran consideradas pecado en el Antiguo Testamento. El décimo mandamiento es «No codiciarás». Cometer inmoralidad sexual llevaba a la pena de muerte, y había muchas advertencias sobre la embriaguez. Estas cosas fueron practicadas por las tribus cananeas y Dios mandó a su pueblo a no tener nada que ver con ellos, de lo contrario serían corrompidos – y fue exactamente lo que sucedió.

Nuestro cuerpo se nos ha sido confiado

Es aún más importante mantenerse alejado de estas cosas en el nuevo pacto hoy, de modo que tu espíritu sea libre para servir a Cristo. Todos tendremos que dar cuenta a Él cómo hemos utilizado nuestra vida, nuestro tiempo y nuestro dinero. Un discípulo de Cristo es un mayordomo de todo lo que se le ha sido confiado por su Maestro. Un discípulo deja todo para seguir a Jesús y presenta su cuerpo como un instrumento de justicia, para hacer la buena y perfecta voluntad de Dios, en la cual Él se agrada. (Romanos 12,1-2)

Nuestro cuerpo ya no debe ser más un instrumento de la injusticia, que sirve al pecado y los deseos de la carne. En el mejor de los casos el utilizar dinero para disfrutar de alcohol, drogas y tabaco es perder lo que el Maestro te ha confiado complaciéndote a ti mismo, cuando podría haber sido utilizado para un beneficio mucho mayor. ¡Es un egoísmo brutal disfrutar de vino en exceso! El exceso de alcohol, así como de drogas y tabaco, causa daño al cuerpo que hemos recibido de Dios!

«No sois vuestros»

Pablo escribió a los cristianos de Corinto: «¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es 1 Corintios 3, 16-17. Él necesitó repetirlo en 1 Corintios 6,19: «¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?»

Dios da gracia a los humildes, de modo que puedan vencer el pecado en todas las tentaciones, ¡pero disfrutar deliberadamente del alcohol, drogas o tabaco, e ir a fiestas para beber con incrédulos es lo contrario a la humildad! ¡Ponerse uno mismo en peligro y rechazar las advertencias de Dios es orgullo y Él no da gracia a los que son orgullosos y tenaces! Tienen que aprender de la manera difícil. Algunos incluso han dañado sus cuerpos por el resto de sus vidas.

Así que cuida el cuerpo que Dios te ha dado, y no permitas que sea dañado por el mal uso. Es más valioso que tu posesión más preciada.

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