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Cada situación es una oportunidad

Como madre de una familia numerosa, me han hecho muchas preguntas.

Como madre de una familia numerosa, me han hecho muchas preguntas.

La gente se pregunta si cocino todas las comidas en una gran olla, algo que no es así. Se pregunta sobre la lavandería, si tenemos varias lavadoras y secadoras, pero no, sólo un conjunto. Se preguntan si tenemos una casa grande, y eso es así. Y se preguntan cómo me las arreglo. «¿Cómo lo haces? Sólo tengo dos, ¡y me vuelvo loca!»

No soy una supermamá. Una cosa que la gente a menudo me dice es: «¡Debes ser muy organizada!» Esto está tan lejos de ser cierto, que llega a ser divertido. Olvido citas y mi casa a menudo está desordenada. «Cuando tienes tantos niños, debes tener un sistema», exclaman. He trabajado duro para mantener las cosas bajo control. Hemos tenido tablas de tareas domésticas y los grupos de limpieza, y el botón de pánico de limpieza antes que lleguen los invitados. Pero las cosas no siempre salen sin problemas, y la vida sigue su curso.

Entonces, ¿cómo «soy capaz de lograrlo»?

Gratitud

Lo más importante en la vida es el agradecimiento. El agradecimiento y la miseria no pueden coexistir. Una cosa por la que estoy extremadamente agradecida es que Dios sabe exactamente lo que necesito, de modo que puedo ver mi propio pecado. Cuando por ejemplo todo a mí alrededor es caótico, Dios puede revelarme que es el pecado dentro de mí lo que me irrita, no el caos. El ruido y los niños pueden hacer que se manifieste mi irritación, pero estuvo dentro de mí todo el tiempo. Sin una situación que hubiera provocado que se manifestara, quizás no habría sabido nunca que la irritación estaba allí. Pero cuando ahora veo esto puedo humillarme a mí misma y negar que los pensamientos de irritación permanezcan. Al luchar contra mi propio pecado, alcanzo la paz. Paz en medio del caos. No es lo que sucede en la casa lo que determina mi felicidad, sino mi capacidad para dejar de lado mis propias exigencias.

Reconocer mi necesidad

Creo firmemente que Dios dispone todas las cosas para mi bien. (Romanos 8,28) Esta fe se prueba en las madres, durante las noches de insomnio y días ajetreados, la limpieza de un desorden infinito y cuando debe intermediar en una discusión entre hermanos. Llego al final de mi propia bondad natural, y debo orar a Dios por paciencia, orientación y ayuda. Cuando oro a Dios, Él me fortalece para obedecer su palabra, en lugar de ceder a la impaciencia o irritación. Entonces puedo ser paciente y amable allí donde de otro modo no lo habría conseguido. ¡No sería capaz de «conseguirlo» sin la ayuda que recibo de Él todos los días!

¡Utilizar la oportunidad para bendecir!

Con una familia tan grande, hay un sin fin de cosas que cuidar. Además del trabajo cotidiano en la casa, la cocina y las compras, los niños necesitan paseos, hay citas con el dentista, visitas al médico, y actividades relacionadas con la escuela.

Una cosa que sin duda trae felicidad en la vida es usar cada oportunidad que tengo para bendecir y hacer el bien. Si me molesto porque tengo que ir a dejar a uno de los niños a algún sitio, siendo que tengo cosas que hacer en la casa, entonces estoy perdiendo la oportunidad de usar ese viaje en el auto para construir una mejor conexión de corazón con mi hijo. Cada niño es diferente, y lo que funciona con uno no funciona con el otro. Es importante reconocer por mí misma que no sé muy bien qué hacer, orar en busca de ayuda, y ser flexible.

Confianza en Dios

Preocuparse por el día de mañana es también una enorme pérdida de tiempo, y va totalmente en contra de la voluntad de Dios, como está escrito en Mateo 6,34, «Así que, no os afanéis por el día de mañana… Basta a cada día su propio mal.» Cada día tiene suficiente en lo cual debemos poner cuidado. A menudo soy alentada cuando tengo situaciones difíciles a que nunca debo preocuparme. Simplemente puedo ser fiel en cada momento, y Dios dará gracia.

«Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.» Proverbios 3,5. Dios da la sabiduría y la fuerza cuando lo buscamos. ¡Tener una gran familia me ha dado un sinnúmero de oportunidades para buscar sabiduría! Incluso los días ajetreados y cansadores están llenos de tesoros cuando lo buscamos. Estos «tesoros» son las oportunidades que tengo para encontrar mi propio pecado, y reconocerlo, y orar a Dios por poder para vencer. ¡Cuando decido ir en contra de mi propio pecado, y niego mi propia voluntad en el poder del Espíritu Santo, me vuelvo cada vez más libre de la forma que soy por naturaleza!

Estas pequeñas oportunidades diarias las tienen todos, y son extremadamente valiosas. Para mí pueden venir justo cuando estoy ocupada con los niños. Para otros pueden venir cuando estoy en la fila, cuando me encuentro con un compañero irritable en el trabajo, o en un error vergonzoso. Estas pequeñas situaciones que tiene el día pueden parecer muy difíciles en el momento. Pero en el contexto general son sólo oportunidades para ser liberados del pecado que hace la vida más pesada y difícil. Cuando decido hacer uso de estas oportunidades y resisto mis propias tendencias pecaminosas, ¡entonces soy libre para servir a Dios y a las personas a mí alrededor con alegría!

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