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« ¡Andemos por el espíritu!»

«Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu» En esta nota destaca Jan-Hein Staal el significado de pentecostés, el fin de semana de pentecostés y no menos el espíritu de pentecostés de una manera diferente e interesante.

«Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu» En esta nota destaca Jan-Hein Staal el significado de pentecostés, el fin de semana de pentecostés y no menos el espíritu de pentecostés de una manera diferente e interesante.

El fin de semana de pentecostés ya ha quedado atrás. Lo que la gente rescata de un fin de semana como este es diferente en todos los casos. Para muchos es solo un par de días de vacaciones, donde se espera que el tiempo sea bueno.

También, hay muchos cristianos que se reúnen en pentecostés para tener juntos algunos días de edificación. Con un anhelo no muy bien definido de obtener una experiencia o una inspiración similar a la que experimentaron los primeros discípulos en Jerusalén.

El Espíritu Santo. De hecho, muchos piensan en las maravillas de los milagros de la curación o en los regalos que el Espíritu Santo puede dar. Y el Espíritu santo puede hacer esto en nuestro tiempo. Pero, ¿Cuánto más importante no es la Palabra de Dios la cual nos puede dar pensamientos claros acerca del trabajo del Espíritu Santo en la vida cotidiana de un cristiano en el año 2010?.

Lo que vive en el hombre. « ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios?» escribe Pablo a los antiguos cristianos de Corintios. Tu cuerpo y mi cuerpo – nuestro cuerpo – también es un templo donde El Espíritu Santo desea ahí decidir todo. Mientras que la Biblia también nos enseña que hay otras fuerzas que viven en tu cuerpo y el mío – fuerzas del mal, la amargura, el desánimo y la impureza. Fuerzas que son más fuertes que nosotros mismos. Es claro que nosotros los cristianos no podemos solo hacer lo que queremos y que tampoco podemos vivir solo “al azar”. A pesar que hemos experimentado el Espíritu Santo.

La batalla interior diaria. Cuando el Espíritu Santo vive en nosotros, al mismo tiempo que las fuerzas pecaminosas lo están haciendo, se da cada día una batalla y una toma de decisiones en nuestro interior. Estas fuerzas pecaminosas es lo mismo que Pablo llama «deseos de la carne» cuando leemos en Gálatas 5: « Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.»

Por el andar en el Espíritu crecen gloriosos frutos en nuestro interior; frutos del Espíritu como el gozo, paz, amor y fidelidad.

La fuerza motriz del Espíritu y los frutos del Espíritu. El que es honesto sabe muy bien a donde guían los deseos de la carne. El Espíritu Santo quiere que nosotros nunca cedamos frente a las fuerzas del mal que viven en nosotros. El Espíritu Santo es como un maestro, que nos enseña la verdad, que nos enseña a hacer lo que es agradable para Dios. No vivamos solamente en el Espíritu, por eso dice Pablo andad también por el Espíritu. Andar en el Espíritu significa que en la vida cotidiana usamos la fuerza del Espíritu Santo. Andar en el espíritu significa entonces que usamos esta fuerza para rechazar el mal que vive en nuestra carne y optar por hacer la voluntad de Dios (Lea el capitulo 5 en la carta de Pablo a los Corintios) Lo más glorioso sin duda es que cuando andamos por el espíritu crecen gloriosos frutos en nuestro interior; Frutos del Espíritu como el gozo, la paz, el amor y la fidelidad.

El fin de semana de Pentecostés ha quedado atrás. Debemos tanto tú como yo en este 2010 ser hombres que dejan que el Espíritu Santo cada día obre de acuerdo a lo que éste desea hacer.

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